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Mensaje para la XLVII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ


MENSAJE DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA
XLVII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
1 DE ENERO DE 2014
LA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ

1. En este mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegría y de esperanza. El corazón de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer.
De hecho, la fraternidad es una dimensión esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera. Y es necesario recordar que normalmente la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor.
El número cada vez mayor de interdependencias y de comunicaciones que se entrecruzan en nuestro planeta hace más palpable la conciencia de que todas las naciones de la tierra forman una unidad y comparten un destino común. En los dinamismos de la historia, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y culturas, vemos sembrada la vocación de formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros. Sin embargo, a menudo los hechos, en un mundo caracterizado por la “globalización de la indiferencia”, que poco a poco nos “habitúa” al sufrimiento del otro, cerrándonos en nosotros mismos, contradicen y desmienten esa vocación.
En muchas partes del mundo, continuamente se lesionan gravemente los derechos humanos fundamentales, sobre todo el derecho a la vida y a la libertad religiosa. El trágico fenómeno de la trata de seres humanos, con cuya vida y desesperación especulan personas sin escrúpulos, representa un ejemplo inquietante. A las guerras hechas de enfrentamientos armados se suman otras guerras menos visibles, pero no menos crueles, que se combaten en el campo económico y financiero con medios igualmente destructivos de vidas, de familias, de empresas.
La globalización, como ha afirmado Benedicto XVI, nos acerca a los demás, pero no nos hace hermanos[1]. Además, las numerosas situaciones de desigualdad, de pobreza y de injusticia revelan no sólo una profunda falta de fraternidad, sino también la ausencia de una cultura de la solidaridad. Las nuevas ideologías, caracterizadas por un difuso individualismo, egocentrismo y consumismo materialista, debilitan los lazos sociales, fomentando esa mentalidad del “descarte”, que lleva al desprecio y al abandono de los más débiles, de cuantos son considerados “inútiles”. Así la convivencia humana se parece cada vez más a un mero do ut des pragmático y egoísta.
Al mismo tiempo, es claro que tampoco las éticas contemporáneas son capaces de generar vínculos auténticos de fraternidad, ya que una fraternidad privada de la referencia a un Padre común, como fundamento último, no logra subsistir[2]. Una verdadera fraternidad entre los hombres supone y requiere una paternidad trascendente. A partir del reconocimiento de esta paternidad, se consolida la fraternidad entre los hombres, es decir, ese hacerse «prójimo» que se preocupa por el otro.
«¿Dónde está tu hermano?» (Gn4,9)
2. Para comprender mejor esta vocación del hombre a la fraternidad, para conocer más adecuadamente los obstáculos que se interponen en su realización y descubrir los caminos para superarlos, es fundamental dejarse guiar por el conocimiento del designio de Dios, que nos presenta luminosamente la Sagrada Escritura.
Según el relato de los orígenes, todos los hombres proceden de unos padres comunes, de Adán y Eva, pareja creada por Dios a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26), de los cuales nacen Caín y Abel. En la historia de la primera familia leemos la génesis de la sociedad, la evolución de las relaciones entre las personas y los pueblos.
Abel es pastor, Caín es labrador. Su identidad profunda y, a la vez, su vocación, es ser hermanos, en la diversidad de su actividad y cultura, de su modo de relacionarse con Dios y con la creación. Pero el asesinato de Abel por parte de Caín deja constancia trágicamente del rechazo radical de la vocación a ser hermanos. Su historia (cf. Gn 4,1-16) pone en evidencia la dificultad de la tarea a la que están llamados todos los hombres, vivir unidos, preocupándose los unos de los otros. Caín, al no aceptar la predilección de Dios por Abel, que le ofrecía lo mejor de su rebaño –«el Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda» (Gn 4,4-5)–, mata a Abel por envidia. De esta manera, se niega a reconocerlo como hermano, a relacionarse positivamente con él, a vivir ante Dios asumiendo sus responsabilidades de cuidar y proteger al otro. A la pregunta «¿Dónde está tu hermano?», con la que Dios interpela a Caín pidiéndole cuentas por lo que ha hecho, él responde: «No lo sé; ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn4,9). Después –nos dice el Génesis–«Caín salió de la presencia del Señor» (4,16).
Hemos de preguntarnos por los motivos profundos que han llevado a Caín a dejar de lado el vínculo de fraternidad y, junto con él, el vínculo de reciprocidad y de comunión que lo unía a su hermano Abel. Dios mismo denuncia y recrimina a Caín su connivencia con el mal: «El pecado acecha a la puerta» (Gn 4,7). No obstante, Caín no lucha contra el mal y decide igualmente alzar la mano «contra su hermano Abel» (Gn 4,8), rechazando el proyecto de Dios. Frustra así su vocación originaria de ser hijo de Dios y a vivir la fraternidad.
El relato de Caín y Abel nos enseña que la humanidad lleva inscrita en sí una vocación a la fraternidad, pero también la dramática posibilidad de su traición. Da testimonio de ello el egoísmo cotidiano, que está en el fondo de tantas guerras e injusticias: muchos hombres y mujeres mueren a manos de hermanos y hermanas que no saben reconocerse como tales, es decir, como seres hechos para la reciprocidad, para la comunión y para el don.
«Y todos ustedes son hermanos» (Mt 23,8)
3. Surge espontánea la pregunta: ¿los hombres y las mujeres de este mundo podrán corresponder alguna vez plenamente al anhelo de fraternidad, que Dios Padre imprimió en ellos? ¿Conseguirán, sólo con sus fuerzas, vencer la indiferencia, el egoísmo y el odio, y aceptar las legítimas diferencias que caracterizan a los hermanos y hermanas?
Parafraseando sus palabras, podríamos sintetizar así la respuesta que nos da el Señor Jesús: Ya que hay un solo Padre, que es Dios, todos ustedes son hermanos (cf. Mt 23,8-9). La fraternidad está enraizada en la paternidad de Dios. No se trata de una paternidad genérica, indiferenciada e históricamente ineficaz, sino de un amor personal, puntual y extraordinariamente concreto de Dios por cada ser humano (cf. Mt 6,25-30). Una paternidad, por tanto, que genera eficazmente fraternidad, porque el amor de Dios, cuando es acogido, se convierte en el agente más asombroso de transformación de la existencia y de las relaciones con los otros, abriendo a los hombres a la solidaridad y a la reciprocidad.
Sobre todo, la fraternidad humana ha sido regenerada en y por Jesucristo con su muerte y resurrección. La cruz es el “lugar” definitivo donde se funda la fraternidad, que los hombres no son capaces de generar por sí mismos. Jesucristo, que ha asumido la naturaleza humana para redimirla, amando al Padre hasta la muerte, y una muerte de cruz (cf. Flp 2,8), mediante su resurrección nos constituye en humanidad nueva, en total comunión con la voluntad de Dios, con su proyecto, que comprende la plena realización de la vocación a la fraternidad.
Jesús asume desde el principio el proyecto de Dios, concediéndole el primado sobre todas las cosas. Pero Cristo, con su abandono a la muerte por amor al Padre, se convierte en principio nuevo y definitivo para todos nosotros, llamados a reconocernos hermanos en Él, hijos del mismo Padre. Él es la misma Alianza, el lugar personal de la reconciliación del hombre con Dios y de los hermanos entre sí. En la muerte en cruz de Jesús también queda superada la separaciónentre pueblos, entre el pueblo de la Alianza y el pueblo de los Gentiles, privado de esperanza porque hasta aquel momento era ajeno a los pactos de la Promesa. Como leemos en la Carta a los Efesios, Jesucristo reconcilia en sí a todos los hombres. Él es la paz, porque de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando el muro de separación que los dividía, la enemistad. Él ha creado en sí mismo un solo pueblo, un solo hombre nuevo, una sola humanidad (cf. 2,14-16).
Quien acepta la vida de Cristo y vive en Él reconoce a Dios como Padre y se entrega totalmente a Él, amándolo sobre todas las cosas. El hombre reconciliado ve en Dios al Padre de todos y, en consecuencia, siente el llamado a vivir una fraternidad abierta a todos. En Cristo, el otro es aceptado y amado como hijo o hija de Dios, como hermano o hermana, no como un extraño, y menos aún como un contrincante o un enemigo. En la familia de Dios, donde todos son hijos de un mismo Padre, y todos están injertados en Cristo, hijos en el Hijo, no hay “vidas descartables”. Todos gozan de igual e intangible dignidad. Todos son amados por Dios, todos han sido rescatados por la sangre de Cristo, muerto en cruz y resucitado por cada uno. Ésta es la razón por la que no podemos quedarnos indiferentes ante la suerte de los hermanos.
La fraternidad, fundamento y camino para la paz
4. Teniendo en cuenta todo esto, es fácil comprender que la fraternidad es fundamento y camino para la paz. Las Encíclicas sociales de mis Predecesores aportan una valiosa ayuda en este sentido. Bastaría recuperar las definiciones de paz de la Populorum progressio de Pablo VI o de la Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II. En la primera, encontramos que el desarrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz[3]. En la segunda, que la paz esopus solidaritatis[4].
Pablo VI afirma que no sólo entre las personas, sino también entre las naciones, debe reinar un espíritu de fraternidad. Y explica: «En esta comprensión y amistad mutuas, en esta comunión sagrada, debemos […] actuar a una para edificar el porvenir común de la humanidad»[5]. Este deber concierne en primer lugar a los más favorecidos. Sus obligaciones hunden sus raíces en la fraternidad humana y sobrenatural, y se presentan bajo un triple aspecto: eldeber de solidaridad, que exige que las naciones ricas ayuden a los países menos desarrollados; el deber de justicia social, que requiere el cumplimiento en términos más correctos de las relaciones defectuosas entre pueblos fuertes y pueblos débiles; el deber de caridad universal, que implica la promoción de un mundo más humano para todos, en donde todos tengan algo que dar y recibir, sin que el progreso de unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros[6].
Asimismo, si se considera la paz como opus solidaritatis, no se puede soslayar que la fraternidad es su principal fundamento. La paz –afirma Juan Pablo II– es un bien indivisible. O es de todos o no es de nadie. Sólo es posible alcanzarla realmente y gozar de ella, como mejor calidad de vida y como desarrollo más humano y sostenible, si se asume en la práctica, por parte de todos, una «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común»[7]. Lo cual implica no dejarse llevar por el «afán de ganancia» o por la «sed de poder». Es necesario estar dispuestos a «‘perderse’ por el otro en lugar de explotarlo, y a ‘servirlo’en lugar de oprimirlo para el propio provecho. […] El ‘otro’ –persona, pueblo o nación– no [puede ser considerado] como un instrumento cualquiera para explotar a bajo coste su capacidad de trabajo y resistencia física, abandonándolo cuando ya no sirve, sino como un ‘semejante’ nuestro, una ‘ayuda’»[8].
La solidaridad cristiana entraña que el prójimo sea amado no sólo como «un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental con todos», sino como «la imagen viva de Dios Padre, rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acción permanente del Espíritu Santo»[9], como un hermano.«Entonces la conciencia de la paternidad común de Dios, de la hermandad de todos los hombres en Cristo, ‘hijos en el Hijo’, de la presencia y acción vivificadora del Espíritu Santo, conferirá –recuerda Juan Pablo II– a nuestra mirada sobre el mundo un nuevo criteriopara interpretarlo»[10], para transformarlo.
La fraternidad, premisa para vencer la pobreza
5. En la Caritas in veritate, mi Predecesor recordaba al mundo entero que la falta de fraternidad entre los pueblos y entre los hombres es una causa importante de la pobreza[11]. En muchas sociedades experimentamos una profundapobreza relacional debida a la carencia de sólidas relaciones familiares y comunitarias. Asistimos con preocupación al crecimiento de distintos tipos de descontento, de marginación, de soledad y a variadas formas de dependencia patológica. Una pobreza como ésta sólo puede ser superada redescubriendo y valorando las relaciones fraternas en el seno de las familias y de las comunidades, compartiendo las alegrías y los sufrimientos, las dificultades y los logros que forman parte de la vida de las personas.
Además, si por una parte se da una reducción de la pobreza absoluta, por otra parte no podemos dejar de reconocer un grave aumento de la pobreza relativa, es decir, de las desigualdades entre personas y grupos que conviven en una determinada región o en un determinado contexto histórico-cultural. En este sentido, se necesitan también políticas eficaces que promuevan el principio de la fraternidad, asegurando a las personas –iguales en su dignidad y en sus derechos fundamentales– el acceso a los «capitales», a los servicios, a los recursos educativos, sanitarios, tecnológicos, de modo que todos tengan la oportunidad de expresar y realizar su proyecto de vida, y puedan desarrollarse plenamente como personas.
También se necesitan políticas dirigidas a atenuar una excesiva desigualdad de la renta. No podemos olvidar la enseñanza de la Iglesia sobre la llamada hipoteca social, según la cual, aunque es lícito, como dice Santo Tomás de Aquino, e incluso necesario, «que el hombre posea cosas propias»[12], en cuanto al uso, no las tiene «como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás»[13].
Finalmente, hay una forma más de promover la fraternidad –y así vencer la pobreza– que debe estar en el fondo de todas las demás. Es el desprendimiento de quien elige vivir estilos de vida sobrios y esenciales, de quien, compartiendo las propias riquezas, consigue así experimentar la comunión fraterna con los otros. Esto es fundamental para seguir a Jesucristo y ser auténticamente cristianos. No se trata sólo de personas consagradas que hacen profesión del voto de pobreza, sino también de muchas familias y ciudadanos responsables, que creen firmemente que la relación fraterna con el prójimo constituye el bien más preciado.
El redescubrimiento de la fraternidad en la economía
6. Las graves crisis financieras y económicas –que tienen su origen en el progresivo alejamiento del hombre de Dios y del prójimo, en la búsqueda insaciable de bienes materiales, por un lado, y en el empobrecimiento de las relaciones interpersonales y comunitarias, por otro– han llevado a muchos a buscar el bienestar, la felicidad y la seguridad en el consumo y la ganancia más allá de la lógica de una economía sana. Ya en 1979 Juan Pablo II advertía del «peligro real y perceptible de que, mientras avanza enormemente el dominio por parte del hombre sobre el mundo de las cosas, pierda los hilos esenciales de este dominio suyo, y de diversos modos su humanidad quede sometida a ese mundo, y él mismo se haga objeto de múltiple manipulación, aunque a veces no directamente perceptible, a través de toda la organización de la vida comunitaria, a través del sistema de producción, a través de la presión de los medios de comunicación social»[14].
El hecho de que las crisis económicas se sucedan una detrás de otra debería llevarnos a las oportunas revisiones de los modelos de desarrollo económico y a un cambio en los estilos de vida. La crisis actual, con graves consecuencias para la vida de las personas, puede ser, sin embargo, una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza. Estas virtudes nos pueden ayudar a superar los momentos difíciles y a redescubrir los vínculos fraternos que nos unen unos a otros, con la profunda confianza de que el hombre tiene necesidad y es capaz de algo más que desarrollar al máximo su interés individual. Sobre todo, estas virtudes son necesarias para construir y mantener una sociedad a medida de la dignidad humana.
La fraternidad extingue la guerra
7. Durante este último año, muchos de nuestros hermanos y hermanas han sufrido la experiencia denigrante de la guerra, que constituye una grave y profunda herida infligida a la fraternidad.
Muchos son los conflictos armados que se producen en medio de la indiferencia general. A todos cuantos viven en tierras donde las armas imponen terror y destrucción, les aseguro mi cercanía personal y la de toda la Iglesia. Ésta tiene la misión de llevar la caridad de Cristo también a las víctimas inermes de las guerras olvidadas, mediante la oración por la paz, el servicio a los heridos, a los que pasan hambre, a los desplazados, a los refugiados y a cuantos viven con miedo. Además la Iglesia alza su voz para hacer llegar a los responsables el grito de dolor de esta humanidad sufriente y para hacer cesar, junto a las hostilidades, cualquier atropello o violación de los derechos fundamentales del hombre[15].
Por este motivo, deseo dirigir una encarecida exhortación a cuantos siembran violencia y muerte con las armas: Redescubran, en quien hoy consideran sólo un enemigo al que exterminar, a su hermano y no alcen su mano contra él. Renuncien a la vía de las armas y vayan al encuentro del otro con el diálogo, el perdón y la reconciliación para reconstruir a su alrededor la justicia, la confianza y la esperanza. «En esta perspectiva, parece claro que en la vida de los pueblos los conflictos armados constituyen siempre la deliberada negación de toda posible concordia internacional, creando divisiones profundas y heridas lacerantes que requieren muchos años para cicatrizar. Las guerras constituyen el rechazo práctico al compromiso por alcanzar esas grandes metas económicas y sociales que la comunidad internacional se ha fijado»[16].
Sin embargo, mientras haya una cantidad tan grande de armamentos en circulación como hoy en día, siempre se podrán encontrar nuevos pretextos para iniciar las hostilidades. Por eso, hago mío el llamamiento de mis Predecesores a la no proliferación de las armas y al desarme de parte de todos, comenzando por el desarme nuclear y químico.
No podemos dejar de constatar que los acuerdos internacionales y las leyes nacionales, aunque son necesarias y altamente deseables, no son suficientes por sí solas para proteger a la humanidad del riesgo de los conflictos armados. Se necesita una conversión de los corazones que permita a cada uno reconocer en el otro un hermano del que preocuparse, con el que colaborar para construir una vida plena para todos. Éste es el espíritu que anima muchas iniciativas de la sociedad civil a favor de la paz, entre las que se encuentran las de las organizaciones religiosas. Espero que el empeño cotidiano de todos siga dando fruto y que se pueda lograr también la efectiva aplicación en el derecho internacional del derecho a la paz, como un derecho humano fundamental, pre-condición necesaria para el ejercicio de todos los otros derechos.
La corrupción y el crimen organizado se oponen a la fraternidad
8. El horizonte de la fraternidad prevé el desarrollo integral de todo hombre y mujer. Las justas ambiciones de una persona, sobre todo si es joven, no se pueden frustrar y ultrajar, no se puede defraudar la esperanza de poder realizarlas. Sin embargo, no podemos confundir la ambición con la prevaricación. Al contrario, debemos competir en la estima mutua (cf. Rm 12,10). También en las disputas, que constituyen un aspecto ineludible de la vida, es necesario recordar que somos hermanos y, por eso mismo, educar y educarse en no considerar al prójimo un enemigo o un adversario al que eliminar.
La fraternidad genera paz social, porque crea un equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien común. Y una comunidad política debe favorecer todo esto con trasparencia y responsabilidad. Los ciudadanos deben sentirse representados por los poderes públicos sin menoscabo de su libertad. En cambio, a menudo, entre ciudadano e instituciones, se infiltran intereses de parte que deforman su relación, propiciando la creación de un clima perenne de conflicto.
Un auténtico espíritu de fraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armonía entre sí. Ese egoísmo se desarrolla socialmente tanto en las múltiples formas de corrupción, hoy tan capilarmente difundidas, como en la formación de las organizaciones criminales, desde los grupos pequeños a aquellos que operan a escala global, que, minando profundamente la legalidad y la justicia, hieren el corazón de la dignidad de la persona. Estas organizaciones ofenden gravemente a Dios, perjudican a los hermanos y dañan a la creación, más todavía cuando tienen connotaciones religiosas.
Pienso en el drama lacerante de la droga, con la que algunos se lucran despreciando las leyes morales y civiles, en la devastación de los recursos naturales y en la contaminación, en la tragedia de la explotación laboral; pienso en el blanqueo ilícito de dinero así como en la especulación financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas económicos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres; pienso en la prostitución que cada día cosecha víctimas inocentes, sobre todo entre los más jóvenes, robándoles el futuro; pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todavía difunde su horror en muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de los emigrantes con los que se especula indignamente en la ilegalidad. Juan XXIII escribió al respecto: «Una sociedad que se apoye sólo en la razón de la fuerza ha de calificarse de inhumana. En ella, efectivamente, los hombres se ven privados de su libertad, en vez de sentirse estimulados, por el contrario, al progreso de la vida y al propio perfeccionamiento»[17]. Sin embargo, el hombre se puede convertir y nunca se puede excluir la posibilidad de que cambie de vida. Me gustaría que esto fuese un mensaje de confianza para todos, también para aquellos que han cometido crímenes atroces, porque Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (cf. Ez 18,23).
En el contexto amplio del carácter social del hombre, por lo que se refiere al delito y a la pena, también hemos de pensar en las condiciones inhumanas de muchas cárceles, donde el recluso a menudo queda reducido a un estado infrahumano y humillado en su dignidad humana, impedido también de cualquier voluntad y expresión de redención. La Iglesia hace mucho en todos estos ámbitos, la mayor parte de las veces en silencio. Exhorto y animo a hacer cada vez más, con la esperanza de que dichas iniciativas, llevadas a cabo por muchos hombres y mujeres audaces, sean cada vez más apoyadas leal y honestamente también por los poderes civiles.
La fraternidad ayuda a proteger y a cultivar la naturaleza
9. La familia humana ha recibido del Creador un don en común: la naturaleza. La visión cristiana de la creación conlleva un juicio positivo sobre la licitud de las intervenciones en la naturaleza para sacar provecho de ello, a condición de obrar responsablemente, es decir, acatando aquella “gramática” que está inscrita en ella y usando sabiamente los recursos en beneficio de todos, respetando la belleza, la finalidad y la utilidad de todos los seres vivos y su función en el ecosistema. En definitiva, la naturaleza está a nuestra disposición, y nosotros estamos llamados a administrarla responsablemente. En cambio, a menudo nos dejamos llevar por la codicia, por la soberbia del dominar, del tener, del manipular, del explotar; no custodiamos la naturaleza, no la respetamos, no la consideramos un don gratuito que tenemos que cuidar y poner al servicio de los hermanos, también de las generaciones futuras.
En particular, el sector agrícola es el sector primario de producción con la vocación vital de cultivar y proteger los recursos naturales para alimentar a la humanidad. A este respecto, la persistente vergüenza del hambre en el mundo me lleva a compartir con ustedes la pregunta: ¿cómo usamos los recursos de la tierra? Las sociedades actuales deberían reflexionar sobre la jerarquía en las prioridades a las que se destina la producción. De hecho, es un deber de obligado cumplimiento que se utilicen los recursos de la tierra de modo que nadie pase hambre. Las iniciativas y las soluciones posibles son muchas y no se limitan al aumento de la producción. Es de sobra sabido que la producción actual es suficiente y, sin embargo, millones de personas sufren y mueren de hambre, y eso constituye un verdadero escándalo. Es necesario encontrar los modos para que todos se puedan beneficiar de los frutos de la tierra, no sólo para evitar que se amplíe la brecha entre quien más tiene y quien se tiene que conformar con las migajas, sino también, y sobre todo, por una exigencia de justicia, de equidad y de respeto hacia el ser humano. En este sentido, quisiera recordar a todos el necesario destino universal de los bienes, que es uno de los principios clave de la doctrina social de la Iglesia. Respetar este principio es la condición esencial para posibilitar un efectivo y justo acceso a los bienes básicos y primarios que todo hombre necesita y a los que tiene derecho.
Conclusión
10. La fraternidad tiene necesidad de ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero sólo el amor dado por Dios nos permite acoger y vivir plenamente la fraternidad.
El necesario realismo de la política y de la economía no puede reducirse a un tecnicismo privado de ideales, que ignora la dimensión trascendente del hombre. Cuando falta esta apertura a Dios, toda actividad humana se vuelve más pobre y las personas quedan reducidas a objetos de explotación. Sólo si aceptan moverse en el amplio espacio asegurado por esta apertura a Aquel que ama a cada hombre y a cada mujer, la política y la economía conseguirán estructurarse sobre la base de un auténtico espíritu de caridad fraterna y podrán ser instrumento eficaz de desarrollo humano integral y de paz.
Los cristianos creemos que en la Iglesia somos miembros los unos de los otros, que todos nos necesitamos unos a otros, porque a cada uno de nosotros se nos ha dado una gracia según la medida del don de Cristo, para la utilidad común (cf. Ef 4,7.25; 1 Co 12,7). Cristo ha venido al mundo para traernos la gracia divina, es decir, la posibilidad de participar en su vida. Esto lleva consigo tejer un entramado de relaciones fraternas, basadas en la reciprocidad, en el perdón, en el don total de sí, según la amplitud y la profundidad del amor de Dios, ofrecido a la humanidad por Aquel que, crucificado y resucitado, atrae a todos a sí: «Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo les he amado, ámense también entre ustedes. La señal por la que conocerán todos que son discípulos míos será que se aman unos a otros» (Jn 13,34-35). Ésta es la buena noticia que reclama de cada uno de nosotros un paso adelante, un ejercicio perenne de empatía, de escucha del sufrimiento y de la esperanza del otro, también del más alejado de mí, poniéndonos en marcha por el camino exigente de aquel amor que se entrega y se gasta gratuitamente por el bien de cada hermano y hermana.
Cristo se dirige al hombre en su integridad y no desea que nadie se pierda. «Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él» (Jn 3,17). Lo hace sin forzar, sin obligar a nadie a abrirle las puertas de su corazón y de su mente. «El primero entre ustedes pórtese como el menor, y el que gobierna, como el que sirve» –dice Jesucristo–,«yo estoy en medio de ustedes como el que sirve» (Lc 22,26-27). Así pues, toda actividad debe distinguirse por una actitud de servicio a las personas, especialmente a las más lejanas y desconocidas. El servicio es el alma de esa fraternidad que edifica la paz.
Que María, la Madre de Jesús, nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.
Vaticano, 8 de diciembre de 2013.
FRANCISCO



[1] Cf. Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 19: AAS 101 (2009), 654-655.
[2] Cf. Francisco, Carta enc. Lumen fidei (29 junio 2013), 54: AAS 105 (2013), 591-592.
[3] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 87: AAS 59 (1967), 299.
[4] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 39: AAS 80 (1988), 566-568.
[5] Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 43: AAS 59 (1967), 278-279.
[6] Cf. íbid., 44: AAS 59 (1967), 279.
[7] Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 38: AAS 80 (1988), 566.
[8] Íbid., 38-39: AAS 80 (1988), 566-567.
[9] Íbid., 40: AAS 80 (1988), 569.
[10] Íbid.
[11] Cf. Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 19: AAS 101 (2009), 654-655.
[12] Summa Theologiae II-II, q.66, art. 2.
[13] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 69. Cf. León XIII, Carta enc. Rerum novarum (15 mayo 1891), 19: ASS 23 (1890-1891), 651; Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis(30 diciembre 1987), 42: AAS 80 (1988), 573-574; Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 178.
[14] Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 16: AAS 61 (1979), 290.
[15] Cf. Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 159.
[16] Francisco, Carta al Presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin (4 septiembre 2013): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (6 septiembre 2013), 1.
[17] Carta enc. Pacem in terris (11 abril 1963),34: AAS 55 (1963), 256.

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Lombardi Patriarca Terrorismo Vocación Camino Confesión Consistorio Credo Filipinas Milagro Paraguay Creación Cultura Dinero Economía Intenciones Mujeres Oriente medio Sandro Magister Servicio teléfono Asís Conversión Escándalo Irak Misión Mundo Musulmanes Paciencia Sabiduría San Juan Pablo II Santos Solidaridad Atentado Bendición C8 Conferencia Episcopal Corazón Enfermo Hermanos Hipocresía Juan XXIII Martirio Pentecostés Reino de Dios Religiosos Arz. Pietro Parolin Biblia Católicos Consejo de Cardenales Hijo Jóvenes Presidente Refugiados Resucitado Sacerdote Seminaristas Sufrimientos Verdad Bienaventuranzas Bolivia Ideología Latinoamérica Nuestra Señora de la Concepción Aparecida Pasión Periferias Relatio Violencia Aborto Apóstoles Enfermedad Hijo de Dios Mansedumbre Mundanidad Profetas Virgen Maria Abuelos Abusos Cartas Cielo Cracovia Encarnación Federico Lombardi Liturgia Misterio Mons. Romero Palabra Palestina Santa Teresita Seguimiento Visita Ad Limina demonio Catecismo Confirmación Cristina Fernández Cultura del descarte Cura Brochero División Dolor Encíclica Escucha Francia Fátima Gerard Muller Hombre Jesuitas Jubileo Mal Medios de Comunicación Obediencia Papa emérito Turquía Virgen de Fátima Virgen de Luján Albania Alemania Aparecida Apostolado Asunción de la Virgen María Barack Obama Castel Gandolfo El Salvador Esclavitud Inmigrantes Interreligioso Jueves Santo Kenia Libro Mandamientos Memoria Miedo Motu Propio Peregrinación Peregrino Perseguidos Política Religiosas San Juan Sri Lanka Sínodo Teología Ucrania Asia Ayuno Creyentes Curación Cónclave Declaración Diplomacia Dones Egipto Egoísmo Ejercicios espirituales Homosexualismo Limosnero Mafia Mons. Georg Gänswein Oscar Arnulfo Romero Personas Protestantes Reina de la Paz Santísima Trinidad Semana Santa Telegrama Ternura Abraham Amistad Buen Pastor Card. Gerard Muller Cardenal Bertone Católica China Civiltá Cattolica Cumpleaños Cárcel Discernimiento Ecología Esposo Fiesta Fraternidad Islam Juan XXXIII Lampedusa Llagas Luz Mujer ONU Padres Penitencia Pueblo Ratzinger Renuncia Rusia Salus Populi Romani Samaritano Tristeza Vanidad Videomensaje Víctimas Adviento Aula Pablo VI Año Santo de la Misericordia Cardenal Carisma Conciencia Coraje Corazón Inmaculado de María Creador David Doctrina Droga Ecuador Exhortación Apostólica Filosofía Ley Libertad religiosa Lumen Fidei Madre Iglesia Madre Teresa de Calcuta María Auxiliadora Mons. Mario Poli Nulidad Pastor Poder Rezar San Juan Bautista Secretario de Estado Teología de la Liberación Testigos Trata de personas Uganda Villas de emergencia Agradecimiento Alabanza Amigo Angeles Antropología Armenios Arzobispos Asesinato Belleza Belén Bosnia-Herzegovina Comisión Consagrados Coptos Corpus Christi Crucificado Custodio Deportes Derechos Humanos Dilma Rousseff Docilidad Don Escuela Etica Felicidad Fotografía Gay Gratuidad Homilías Hospital IOR Jordania Magnanimidad P. Santiago Martín Padre Pepe Parroquias Predicaciòn Promesa Prójimo Retiro Riquezas Sagrada Familia San Ignacio Santa Sede Scholas Ocurrentes Silencio Sinodo Soberbia Sábana Santa Triduo Pascual Universidades Vida consagrada Vida humana Ave María Bien Bondad Calabria Catequistas Celebraciones Chile Clericalismo Colombia Compasión Consejo Contemplación Cristianismo Cuerpo de Cristo Diocesis Divina Misericordia Domingo de Ramos Embajador Espíritu Fieles difuntos Fútbol Hijos de Dios Humanae Vitae Humanidad Iacopo Scaramuzzi Jornada Mundial de la Paz Justos La Repubblica Lefebvristas Limosna Maestro Magisterio Mahmoud Abbas Medjugorje Mesías Misa Crismal Mons. Fisichella Natividad de la Virgen María Obispo de Roma Orgullo P. Jorge González Guadalix P. Raniero Cantalamessa Padrenuestro Presos Párroco Regalo Renovación Carismática Católica Sagradas Escrituras Sagrado Corazón de Jesús Saludo Santa Clara de Asis Seguridad Teólogos Tradición Urbi et Orbi Venezuela Via Crucis Vigilia Vittorio Messori Vladimir Putin Acción de gracias Alianza Alma Almuerzo Anglicanos Apocalipsis Apostasía Apostoles Armonía Bien común Calvario Caminar Caritas Caín Celibato Cenáculo Ciegos Cine Coherencia Constantinopla Copacabana Crisis Dictadura Discapacidad Doctrina Social Don Bosco Dulzura Educadores Emigrantes Encuentro Mundial de las Familias Encuesta Enemigos Envidia Europa Evangelium Vitae Evangélicos Fariseos Fortaleza Genocidio Gloria Guardia Suiza Hechos de los Apóstoles Historia de la Salvación Hombres Homosexulaismo Humillación Informe Inglaterra Intercesión Intolerancia Laudato Sii Lavatorio de los pies Lumen Gentium Madre de Misericordia Madre de la Iglesia Meditación Moisés Molise Monjas Nacimiento Necesitados Novicias Novios Odio Oriente Padre Fortea Papado Paraíso Pastor Bonus Paternidad Permanecer Piedad Pio XII Portugal Premio Nobel de la Paz Profesor Progresismo Providencia Reino de los Cielos República Centroafricana Respeto Sacrificio San Cayetano San Miguel Arcángel Santa Teresa Sarajevo Televisión Tierra Vacaciones Valores Vatileaks Vida cristiana Viernes Santo Vigilia Pascual Virgen de la Caridad del Cobre mATERNIDAD satanás Abraham Skorka Accidente Acción Católica Agenda Alimentos Alumnos Amoris Laetitia Ana Angelo Roncalli Anunciación Apariciones Ateos Audiencia Jubilar Autoridades Banco Vaticano Bioética Cagliari Calumnia Card. Angelo Amato Celos Cercanía Ciencia Cirilo Compromiso Comunismo Comunión de los Santos Concepción Congreso Congreso Eucarístico Consejo Cor Unum Cooperación Coronación de la Virgen Críticas Córdoba De La Cigoña Deportistas Desafíos Diez Mandamientos Divina Providencia Diócesis Emaús Empresarios Epifanía Escatología Esposa Excluidos Excomunión Fecundidad Finanzas Focolares Franciscanos de la Inmaculada Generosidad Gnósticos Gracias Guadalupe Hambre Harley Davidson Herejía Historia de la Iglesia IVE Iglesia Ortodoxa Rusa Inmaculada Concepción Isaías Jornada Mariana Jornada Mundial del Enfermo Jornada de la Juventud asiática Juicio final Juventud Liberación Madre de la Esperanza Maestros Marxismo Mater Ecclesiae Medioambiente Mendoza Misiones Mons. Konrad Krajewski Movimientos Música Naciones Unidas Nueva evangelización Nápoles Octava de Pascua Opus Dei Ordenación Episcopal P. Guillermo Karcher P. Jorge Enrique Mújica Pakistán Pan de vida Parábolas Patriarca de Constantinopla Pedofilia Pena de muerte Personaje del año Pinturas Polémica Prensa Profesía Provisional Rabino Radio Vaticana Reflexiòn Responsabilidad Salud San Esteban San Joaquín San Juan XXIII San Juan de Letrán San Lucas Santa Ana Santo Tomás Scalfari Secuestros Semana de Oración por la Unidad Servicio Penitenciario Shimon Peres Siervo de DIos Signo Sinodalidad Sorpresa Te Deum Tirana Todos los Santos Trabajador Tragedia Transparencia Trento Turín Uruguay Vatican Insider Verbo Vida contemplativa Vida eterna Virgen de Guadalupe Vocaciones Voluntad 2017 Abundancia Acción Adán Agentes Sanitarios Alejandría Anunciación del Señor Apostólica Aram I Ariccia Armas Ateísmo Avión Año Jubilar Año Litúrgico Beato Beato Pablo VI Bienes Boda Buena nueva Caballeros de Colón Camino Neocatecumenal Card. George Pell Card. José Policarpo Card. Leo Burke Card. O'Malley Card. Parolín Casa de Dios Casuística Catedral Celebración Cisma Clausura Comunicaciones Sociales Concilio Congregaciones Congregación para la Doctrina de la Fe Consejo para la economía Consuelo Cordero Cristo Rey Criticas Cáritas Cátedra de San Pedro Delincuencia Delincuente Dicasterios Dios es amor Discriminación Doctrina de la Fe Ecología humana Embrión Enrique Shaw Episcopado Error Escrituras Estado Eternidad Evo Morales Exaltación de la Santa Cruz Examen de conciencia Explotación Familia numerosa Familiaris Consortio Familias Favela Frutos Gaudium et Spes Gaza Giacomo Galeazzi Gianni Valente Globalización Gobernantes Gratitud Guerra mundial Gustavo Gutierrez Hermenéutica Himno Holanda Identidad Iglesias Ortodoxas orientales Imagen Indiferencia Indulgencias Infierno Inicio de Pontificado Intelectuales Internet Invitación Islamismo Jornada Mundial de la Juventud Joseph Ratzinger José Luis Restán Juan Bautista Montini Juan Pablo I Justificación Juzgar Karehin II Karol Wojtyla Leo Messi Leprosos Leyes Llamado Lobby Luteranos Magnificat Marcha por la vida Miércoles de Ceniza Mulieris Dignitatem Naturaleza Nazaret Nostalgia Nuestra Señora de Bonaria Nuestra Señora de la prontitud Oficina de Prensa Ordenación Sacerdotal Ordenación presbiteral Padre José Kentenich Paganismo Panamá Panteísmo Paris Pastoral Pastores Patria Patriarcado de Moscú Pelagianos Pentecostales Pequeños Permiso Persona Perú Piedad popular Politica Políticos Pontificio Consejo para los Laicos Prefecto Presbítero Presentación del Señor Pro vida Profesión Promoción Provida Pésame Pío XI Pío XII Quirógrafo Radio Rafael Navarro-Valls Ramadán Raúl Castro Rebaño Redención Relatio Final Religión Reliquias República Dominicana Reyes Magos Ricos Sala Clementina Salesianos San Andrés San Mateo Santa Santa Misa Santo Schoenstatt Seminarios Sencillez Simon Peres Solemnidad Tawadros Tecnología Templo Teoría de Género Traición Transfiguración Turin Una Ungido Valentía Verguenza Victoria Virgen Inmaculada Virgen de Lourdes Virgen de Pompeya Virgen del Rosario Virtud Visperas Vía Crucis irlanda viaje 24 horas para el Señor Aclaración Adulterio Afganistán Agresión Agustinos Albino Luciani Altar Alver Metalli Ambición Amia Amman América Amós Angel Gabriel Antiguo Testamento Antisemitismo Análisis Anécdotas Arrepentimiento Ascención Asia Bibi Asis Asociación Bíblica Italiana Astucia Audio Ayuda Año de la Vida consagrada Bangladesh Bautizados Beato Mons. Oscar Arnulfo Romero Beatos Luis y Celia Martín Bernabé Bernard Fellay Bienestar Biografía Broma Budistas Buen Samaritano Bula Bélgica Canción Canáa Capitalismo Caprichos Card. Claudio Hummes Card. Javier Lozano Barragán Card. Loris Capovilla Card. Oullet Card. Scola Card. Vinko Piljic Cardenal Lluís Martínez Sistach Cardenal Lorenzo Baldisseri Cardenal Péter Erdő Cardenal Ravasi Caritas in Veritate Carrerismo Catolicidad Causa de beatificación Celam Cena del Señor Cerdeña Chiara Lubich Civilización del amor Cizaña Clarisas Codicia Coliseo Compartir Compañía de Jesús Comunicación Comunidad Judía de Roma Concilio pan-ortodoxo Concordia Condolencias Conferencia de Prensa Confesor Congregación para el Clero Consejo Ecuménico de las Iglesias Continuidad Cooperativismo Corintios Corpus Domini Corrección Corriere della Sera Crucifijo Crucifijo de San Damián Cultura del encuentro Círculo de San Pedro Código Penal Código de Procedimiento Penal Dei Verbum Democracia Derecho Canónico Derechos de la mujer Desaparecidos Desempleo Dibujo Difamación Difuntos Dignitatis Humanae Dirigentes Divina Liturgia Docentes Día del trabajador Ecclesia Dei Edicto de Milán En VIVO Encarcelados Enfermero Enrique Cangas Escepticismo Escocia Espiritualidad Espías Estudiantes Eutanasia Exegetas Existencia Exorcismo Ezequiel FAO FIDELIS DISPENSATOR ET PRUDENS Falsos profetas Fundación Papal Futuro G20 Getsemaní Gobierno Génesis Hambrientos Heridas Honestidad Hostia ISIS Iglesia Doméstica Iglesias Orientales Imagen de Dios Inclusión India Indìgenas Inter Mirifica Investigación Itinerantes Japón Jesús Colina Jonás Jorge Milia Jornada Jornada Mundial de las Misiones Jornada Mundial por las vocaciones José María Zabala Judas Juez Juicio Junipero Serra Ladrón Laicidad Lavado de pies Lectio Divina Lefebvre Legalismo Legionarios de Cristo Leonardo Boff Ley Natural Logotipo Loreto Lot Lourdes Lucha Luján Lunes del Angel Luto Lágrimas Líbano Madre de Jesús Madre de los Dolores Madre de los discípulos Madre del Redentor Madres Madurez Malvinas Manuel Bru Marco Tosatti Marginación Marginados Maria Sedes Sapientae María Reina María Santísima Massimo Introvigne Matar Mate Medicina Mediocridad Menores Mensajeros Mercedes Fariña Ministerio Petrino Misericordiae vultus Misericordina Monaguillos Mons. Agostino Marchetto Monseñor Moral Motoqueros Mundial de Fútbol Murmuración Muros Museos Vaticanos Médicos Narcisismo Narcotráfico Ndrangheta Nestor Kirchner Nicaragua Nigeria Niño Novedad Noviazgo Novicios Nuestra Señora del Buen Ayre Nuestra Señora del Buen Consejo Nuncio Obreros Occidente Olimpìadas Ordinariato P. Fabián Báez P. Iraburu P. Jacques Hamel P. José Medina Padres de la Iglesia Pan Papamóvil Paráclito Patriarca Kirill Patriarca Mar Dinkha IV Patriarca Ortodoxo de Etiopía Patrona Patrono Pecado mortal Pensamiento Perseverancia Pesebre Piergiorgio Odifreddi Planeta Pontificado Pontificia Academia de Ciencias Pontificia Academia para la Vida Pontificia Comisión para la protección de menores Pontificio Consejo Justicia y Paz Pontificum Consilium pro Familia Porciúncula Predicador Premio Ratzinger Presbiterado Primera Comunión Pro Life Profanación Prosperidad Protección Pruebas Puerta Santa Puerta de la Misericordia Pureza Purificación Ratisbona Redentor Redes Sociales Reino Unido Relaciones religiosas Relatio Synodi Religiones Reunión Revelación Revolución Rolling Stone Rota Romana Ruanda Sacerdocio femenino Saduceos Sagrada Sal Salvador Samuel San Agustían San Ambrosio San Benito abad San Bernardo San Isidro San Marcos San Rafael San Valentín Sangre de Cristo Santa Juana de Arco Santa María Santiago Apóstol Santiago de Compostela Santiago del Estero Santo Nombre Secretaría Secularización Separación Sermones Sexualidad Shalom Shoah Signos de los tiempos Simeón Sucesión Apostólica Suspención Talentos Temor de Dios Teología del Pueblo Tergiversación Terremoto Tesoro Tibieza Tifón Time Tortura Trascendencia Tribulación Tráfico de seres humanos Tucumán Turismo Túnez Ultima Cena Unción de los enfermos Unitatis Redintegratio Venganza Verbo Encarnado Vida religiosa Virgen Dolorosa Virgen de Bonaria Virgen de Caacupé Vísperas anticristo descarte indigentes instrumentum laboris maligno Álvaro del Portillo Ávila Ébola 1974 2004 2005 21/9/53 4 ADN Abajamiento Abarzo Abbá Abdullah II Abogado Abolición Abune Matías Académicos Acción Social Aceite Acogida Acólitos Adolescentes Adopción Adultos Afligidos Agobiados Agosto Agravio Agua Agustinianum Agustinos recoletos Ahmed Al Tayyeb Akita Alberto Methol Ferré Alcalde Alegr Aleteia Alfredo Leuco Alianza Evangélica Mundial Alicia Barrios Alma de Cristo Almería Altruismo Alí Agca Amantes Amargura Amazonía Amenaza Andrea Riccardi Anencefalia Anestesia Angel de la guarda Angeles custodios Angustia Ankara Anonadamiento Antioquía Antonio Franco Antártida Apariencias Apertura Aprender a aprender Arca de la Alianza Ariel Ramirez Armenia Arrio Arte Arturo Paoli Ary Waldir Ramos Díaz Arz. Lorenzo Baldisseri Asamblea Ascenciój Ascética Asia Times Asistencia sanitaria Askenazí David Lau Asociaciones Médicas Católicas Asociación Ciencia y Vida Asociación Internacional de Derecho Penal Asociación Internacional de Exorcistas Astrofísica Astronomos Astronomía Ataques Atenágoras Atletas Audacia Aug San Suu Kyi Aula del Sínodo Auschwitz Australia Autonomía Autoridad Autoridad Financiera Avaricia Año Constantiniano Año Judicial Babilonia Bahía Blanca Banquete Barbería Barcelona Beata María Bolognesi Beato Giuseppe Puglisi Beato Juan Pablo II Beato Pier Giorgio Frassati Beato Rosmini Beato Toniolo Bebés Benedic Benedictinas Camaldulenses Beneficio Benjamín Netanyahu Benneux Benín Berbabé Berlín Bielorrusia Bienvenida Biodiversidad Bizentinos Blanqueo Blasfemia Bleacher Creatures Boko Haram Borges Boston Burundi Bérgamo Búsqueda C9 CEA CV I Caldeos Calentamiento Cambio climático Camerún Caminantes Camorra Campo Gallo Campus Fidei Candidatos Canoniza Capdevila Capellanes Capilla Sixtina Capitolio Caravana de la Paz Card. Achille Ambrogio Damiano Ratti Card. Angelo Bagnasco Card. Beniamino Stella Card. Caffarra Card. Cañizares Card. Christophe Schönborn Card. Cipriani Card. Dolan Card. Giovanni Battista Re Card. Jaime Ortega Card. Leonardo Sandri Card. Madariaga Card. Martini Card. Marx Card. Mazombwe Card. Norberto Rivera Card. Pacelli Card. Raymond Burke Card. Ricardo Ezzati Andrello Card. Rodriguez Madariaga Card. Rouco Varela Card. Sandoval Iñiguez Card. Santos Abril y Castelló Card. Sebastián Card. Sodano Card. Stanislaw Dziwisz Card. Tagle Card. Van Thuan Cardenal Dziwisz Cardenal Fernando Filoni Cardenal Grech Cardenal Robert Sarah Cardenal Sarah Caribe Carlos Luna Carmelitas Carne Carpa Misionera Carpintero Carta Apostólica Cartoneros Casa Casa Don de María Casa de Caridad Casa de Jesús Casa de María Casa del Divino Maestro Casamiento Castidad Cataluña Catamarca Catecúmenos Catequesis Jubilar Catholic Link Catholicós Catolicismo Católicos orientales Cavevi Cefas Celo apostólico Cementerio Centro Astalli Centro Televisivo Vaticano Ceremoniero Chad Charamsa Charles de Foucauld Chesterton Chiapas Chipre Chisme Christian Schaller Christifideles laici Ciclistas Ciudad Ciudadanos Claudia Peiró Clément Borioli Cobertura Colaborador Colecta más x menos Colegio Sacerdotal Argentino Colegiolidad Colegios Pontificios Colegios católicos Comisario Apostólico Comisión Nacional de Justicia y Paz Comisión Pontificia para la protección de los menores Comisión Teológica Internaiconal Comité Olímpico Comodidad Compendio Comprensión Comunicación Social Comunidad San Egidio Concurso Condenación Condenar Conferencia Internacional Confesar Conflictos Congo Congregacion para Institutos de Vida Consagrada Congregación de los Obispos Congregación para el Culto Divino Congregación para la Vida Consagrada Congregación para la educación católica Conin Conmemoración Conocimiento Consejo Mundial de Iglesias Consejo Pontificio para la Cultura Consejo de Economía Consejo parroquial Consejos Constantino Constanza Miriano Constitución Apostólica Construir Contaminación Contradicción Conventos Cooperativa Cordero de Dios Corderos Coreografía Coro Ortodoxo de Moscú Coronada de estrellas Coronilla de la Divina Misericordia Corredención Corán Cosmos Costa Rica Cotidianeidad Cova da Iría Creces Credibilidad Crimen Criminales Cristina Bergoglio Cristóforo Cruz del Jubileo Cuadro Cuerpo Cuerpo Místico Cumbre de las Américas Cumplimiento Curas villeros Curiosidad Częstochowa Cáliz Cáncer Cántico de las creaturas Código Civil DWIGHT LONGENECKER Daejeon Daniel Iglesias Grèzes David Cameron Davos Debilidad Decisión Decreto Decálogo Defensa Defensa de la vida Defensor Denuncia Depositum fidei Derecho a la vida Derechos de los Niños Desafíos pastorales Desapego Desarrollo Descanso Desigualdad Desinformación Desmentida Desnutrición Despenalización Detenidos Deus Caritas est Deuteronomio Devoción Devoción Mariana Dia del Alivio Diaconado Dibujos animados Dificultades Dignitas personae Discípula Dispensario Diversidad Dives in Misericordia Divinidad Diáconos Doctor de la Iglesia Doctrina Social de la Iglesia Doctrina jurídica Documental Documento de identidad Dogma Domingo Domingo de Resurrección Don Lorenzo Milani Don Stefano Donación Dormición de la Virgen Dr. Abel Albino Duchas Dureza EWTN Ecclesiam Suam Eclesiásticos Ecónomo Edad Eduardo Verástegui Educador Efeso Eficiencia Ejemplo El amor antes del mundo Elecciones Elegidos Elisabetta Piqué Elí Elías Embarazadas Embriones Emoticones Emérito Encarnizamiento terapéutico Encintas Encuentro Mundial de Movimientos Populares Entendimiento Entrega Enviado Epaña Episcopalianos Equidad Esclavas del Amor Misericordioso Escritores Escuchas Escudo Escuelas para el encuentro Escultura Esenios Esoterismo Esperanza de Jesús Estado islámico Estadísticas Estambul Esteban Pittaro Esterilidad Estigmas Estilo Estrella de la Evangelización Estrella del Mar Eva Evangelii Nuntiandi Exaltación Exegesis Exiliados FRANCISCO JAVIER ERRÁZURIZ OSSA Facebook Falsedad Fama Famili Federación Bíblica Católica Federación Luterana Mundial Federico Hernández Aguilar Felicitación Feligreses Fernando Vérgez Alzaga Fides Fieles Fiesta de la Misericordia Filiación Firmeza Fiscal Alberto Nisman Florencia Floribeth Mora Díaz Formadores Foro Eonómico Mundial Fortune Fr. Berislao Ostojic Fr. Jesús Sanz Montes Fracaso Franca Giansoldati Francesco Della Rovere Franqueza Franz-Peter Tebartz-van Elsten Fraternidad San Pío X Fray Carballo Fray José Narlaly Frontera Fuenteovejuna Fundación Centesimus Annus Fundación Orientale Lumen Fundación San Juan Pablo II Fundamentalismo Funeral G8 Gales Galilea Gaudete Gendarmes Genealogía Generación Geraldina Boni Geriátrico Ginecólogos Giovanni Traettino Gitanos Gobernatorado Gobiernos Goya Producciones Graffiti Grecia Greco-católicos Greco-melquitas Greenaccord Gregorio Pierre XX Ghabroyan Griegos Grutas Vaticanas Grávida Argentina Guardia Costera Gudtavo Cerati Guerrilla Guido Gusso Guillermo Marconi Guía Gólgota HIV Habladurías Haití Hebreos Hermana Hermandad San Pío X Hermandades Hermanito de Jesús Herodes Heráldica Hijo de María Himno por la Paz Hindúes Hipótesis Hitler Hogar Holghin Hollande Holocausto Honradez Hospital Bambino Gesú Hospital Italiano Hospital San Francisco Hospitalidad Humilde Sierva del Señor Humor Huracán Huéspedes Hábitat Héroes Iglesia Armenia Apostólica de Cilicia Iglesia Asiria de Oriente Iglesia Copta Ortodoxa Ignatius Aphrem II Il Giorno Il Messaggero Iluminación Imitación Imágenes Incoherencia Incomprensión Incredulidad Inculturación Independencia Indigenas Individualismo Indulgencia Jubilar Indulgencia Plenaria Infalibilidad Infanticidio Infidelidad Infobae Injusticia Inmaculada Madre Inocentes Inquietud Insistencia Instituto de Obras de Religión Instituto del Verbo Encarnado Institutos Seculares Inteligencia Intereses Interpretación Ir Irán Isaac Isernia Islas Malvinas Izquierda J. C. Gracía de Polavieja JMJ. Radio Jacob Jacob Badde Jaime Septién Jaques Maritain Jardín Jerarquía Jeremías Jerónimo Job Jornada Misionera Mundial Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación Jornada Mundial de la Alimentación Jornada por la Vida Josué José Antonio Méndez Juan Bosco Martín Algarra Juan Carlos Varela Rodríguez Juan Manuel de Prada Juan Mendicino Judaísmo Juegos Juez Eclesiástico Jugar Julio II Justin Welby Kailash Satyarthi Kerigma Kiko Arguello La Alameda La Cárcova La Nación Laicismo Laico Lamentos Laudato S' Laura Chinchilla Lavado Leandro Martins Lectura Lema Lenguaje Lesa humanidad Lesbos Letanías Ley de Dios Liberador Libia Lidia Liguria Linchamiento Linda Hogan Linosa Literatura Little Boy Lituania Llena de Gracia Lope de Vega Loppiano Louis y Zélie Martin Luis Abel Delgado Luis Pérez Bustamante Luis Rosales Lujuria Luna Lusaka Lázaro M Macabeos Machismo Madison Square Garden Madonna della Libera Madre Laura Montoya Madre María Guadalupe García Zabala Madre amada Madre de la Divina Providencia Madre de los creyentes Madre de toda la humanidad Madre del Evangelio Madre del Evangelio viviente Madre llena de esperanza Maestra Mafiosos Magia Magistrados Magos de Oriente Malala Yousazfai Malicia Maltrato Mama Antula Mamá Manfred Lutz Mansos Mar del Plata Marialis Cultus Marian Valley María Cristina de Saboya María Elena Bergoglio María Vallejo-Nágera Mas por menos Mediador Meeting Meriam Yahia Ibrahim Mes de María Metropolita Mexico Milàn Ministras de los Enfermos de San Camilo Minusválidos Miroslav Bulesic Mirtha Legrand Misa Criolla Misal Romano Miseria Misericordi Misionero. Testimonio Misioneros de la Misericordia Missio Mitis Iudex Dominus Iesus Mitis et Misericors Iesus Moda Modelo de caridad Modelo de la Iglesia Modernistas Monasterio Mons. Alfonso Delgado Mons. Alfred Xuereb Mons. Angelo De Donatis Mons. Antonio Marto Mons. Arancedo Mons. Baltasar Porras Cardozo Mons. Buenanueva Mons. Carlos Franzini Mons. Daniel Sturla Mons. Darío de Jesús Monsalve Mons. Enrique Angelelli Mons. Ernesto Giobando Mons. Estanislao Karlic Mons. Fouad Twal Mons. Guido Pozzo Mons. Gäenswein Mons. Juan José Omella Mons. León Kalenga Mons. Mario Iceta Mons. Munilla Mons. Nikola Eterovic Mons. Paolo Xie Ting-zhe Mons. Pedro Laxague Mons. Ricardo Ezzati Mons. Samuel Aquila Mons. Scarpellini Mons. Stanislaw Gadecki Mons. Viganó Mons. Víctor Fernández Mons. Vísctor Sanchez Espinosa Mons. Ñañez Monseñor Aguer Monseñor Aldo Giordano Monseñor Fernando Vérgez Alzaga Monseñor Francisco Gil Hellín Moratoria Mos. Georg Ratzinger Moscú Mosul Movimiento Apostólico Ciegos Movimiento Cristiano Liberación Movimiento Eucarístico Juvenil Movimiento por la Vida Mujer Eucarística Mujer de la memoria Muro de los lamentos Murumuraciones Museo del holocausto Mística Nacionalismo Nairobi Natalidad Natty Pretrosino Naufragio Nazis Necedad Neoliberalismo Neopentecostalismo Nerses Bedros XIX Nerón New Age New York Nicolás Nicolás Maduro Moros Nietos Niñas Niño Jesús Niños por nacer No creyentes No nacidos Noche de los cristales Nochebuena Nostra Aetate Notre Dame Novo millennio ineunte Noé Nuestra Señora de Chiquinquirá Nuestra Señora de Coromoto Nuestra Señora de Jerusalén Nuestra Señora de Kibeho Nuestra Señora de Knock Nuestra Señora de Lanka Nuestra Señora de Madhu Nuestra Señora de la Antigua Nuestra Señora de la caricia Nuestra Señora de la ternura Nueva Jerusalen Nuevo testamento Néstor Mora Núñez Nómadas Números Obendiencia Obispado Obispo auxiliar Obispos Holanda Objeción de conciencia Obra de María Obra de Nazaret Obras Obras buenas Obras de Misericordia Obsertario Romano Observancia Observatorio Oceanía Octava de Navidad Omar Abboud Ombar Abboud Omnipotencia Oprimidos Orar Orden Ecuestre del Santo Sepulcro Orden Sagrado Orden de la Santísima Trinidad Orden del Carmelo Descalzo Orfanato Oscar Oscar Schmidt Oscar Ustari Oseas Oslo Otranto P. Alessandro de Sanctis P. Andrés Taborda P. Antonio Grande P. Aristi P. Carlo Buzzi P. Enrique Pozzoli P. Fabián P. Gabriel Amorth P. Gleison P. Guillermo Morado P. Guillermo Ortiz P. Humberto Yañez P. Ismael Quiles P. Javier Klajner P. John Hunwicke P. José Granados P. José Hernández P. Juan Garcia Inza P. Julio Sáinz Torres P. Luis Espinal P. Luis Montes P. Marcelo Debenedectis P. Mariano Fazio P. Maurizio Patriciello P. Miguel d' Escoto P. Nicholas Gregoris P. Pedro Trevijano P. Peter Gumpel P. Raymond de Souza P. Renzo Zocca P. Umberto Yañez Pacem in terris Pacientes Pactos Lateranenses Padre Bruno Secondin Padre Mario Beverati Padre Pedro Arrupe Padre Pío Padre Victorino Ortego Paganos Paises Paises Bajos Palios Palito Ortega Pan vivo Pandillas Papas Papá Parresía Parusía Pasaporte Paseo Pastoral familiar Pastoral juvenil Pataxó Patraiarca Fouad Twal Patrona de América Pax Christi Pecado original Pecados capitales Pederastia Pedófilos Pensador Pepe Luque Peregrinación de las familias Pereza Perfección Persona humana Peter Seewald Peticiones Philomena Lee Piedra Piedras vivas Pio X Plegaria Eucarística Policía Politeísmo Pompeya Pontificia Academia Eclesiástica Pontificia Comisión Bíblica Pontificia Comisión para América Latina Pontificia Universidad Gregoriana Pontificias Obras Misioneras Pontificio Colegio Escocés Pontificio Consejo de Cultura Pontificio Insitituto Bíblico Pontífice PopeEmoji Porciuncula Portavoz Prato Preceptos Prelados Preocupaciones Presbiterianos Presbiterio Presunción Primado Primicia de los redimidos Primogénito Pro Petri Sede Profecías Profundidad Prostitución Protocolo Protomártires Proximidad Prudencia Prófugos Publicanos Publicidad Puebla Pueblos originarios Purgatorio Pérez Esquivel Pío IX Pío V Pío VII Qom Qui arcano Dei RAI ROACO Racionalismo Radio María Radio Virgen del Carmen Radipuglia Raquel Razón Realismo Rechazo Reconstitución Rectitud Rectores Redemptoris Mater Refugiado Refugio de los pecadores Reina Isabel Reina de Africa Reina de la Familia Reina de los Mártires Reina de los Santos Reina de los Ángeles Reina del Cielo Reina del Universo Reinserción Relativismo Remate Rencor Representantes Pontificios Reproducción Reputación Rescriptum Resentimiento Resignación Resistencia Respondo Resucitados Rev. 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