¿Has orado hoy por el Papa Francisco?: Ave María...

09.07.15.- Viajes > Bolivia: Discurso en el II Encuentro mundial de Movimientos populares


PARTICIPACIÓN EN EL II ENCUENTRO MUNDIAL DE LOS MOVIMIENTOS POPULARES
DISCURSO DEL SANTO PADRE
Expo Feria, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
Jueves 9 de julio de 2015


Hermanas y hermanos, buenas tardes

Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Y me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias, Señor Presidente Evo Morales, por acompañar tan decididamente este Encuentro.

Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz, que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. Me alegra tanto ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.
Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de ustedes: las famosas “tres T”: tierra, techo y trabajo, para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.

1. Primero de todo, empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general, también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:

- ¿Reconocemos, en serio, que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?

- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?

Entonces, si reconocemos esto, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.
Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de las exclusiones. No están aisladas, están unidas por un hilo invisible. ¿Podemos reconocerlo? Porque no se trata de esas cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que esas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que ese sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?

Si esto es así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra, como decía san Francisco.

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir a esta globalización de la exclusión y de la indiferencia.

Quisiera hoy reflexionar con ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Ustedes saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos. Sé que ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema, reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.

El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que desde hace ya mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema. Se está castigando a la Tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea –uno de los primeros teólogos de la Iglesia– llamaba “el estiércol del diablo”, la ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es “el estiércol del diablo”. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra.

No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.

¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido, si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador, que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío, cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas? Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”. ¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra. Y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!

2. Segundo. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: “proceso de cambio”. El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir. Hay que cambiar el corazón. Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar procesos y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por “vivir bien”, dignamente, en ese sentido.

Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos “rostros y esos nombres”, se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos, todos nos conmovemos… Porque “hemos visto y oído” no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.
Ustedes viven cada día empapados en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas, ya desde Buenos Aires, y yo se lo agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata. Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas y asentamientos, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a las “tres T”: tierra, techo y trabajo.

Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias, porque las hay, las tenemos, y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas. Necesitamos instaurar esta cultura del encuentro, porque ni los conceptos ni las ideas se aman. Nadie ama un concepto, nadie ama una idea; se aman las personas. La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros, rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.

Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.
Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los pueblos y organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, les dé alegría, les dé perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos a ver los frutos. A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero, si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.

La Iglesia no puede ni debe estar ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos de todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.

Y tengamos siempre en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la Virgen María, tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio.

3. Tercero. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas. Eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales. Eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio –podría decirse–, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos; no es fácil de definirlo. En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.

Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares.

3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos “NO” a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la madre tierra.

La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a las “tres T” por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad, «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (Juan XXIII, Enc. Mater et Magistra [15 mayo 1961], 3: AAS 53 [1961], 402). Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace cincuenta años. Jesús dice en el Evangelio que, aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua al que tiene sed, le será tenido en cuenta en el Reino de los cielos. Esto implica las “tres T”, pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación. Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano, en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: “vivir bien”, que no es lo mismo que “pasarla bien”.

Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también es posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre» (Pablo VI, Enc. Popolorum progressio [26 marzo 1967], 14: AAS 59 [1967], 264). El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan a la madre tierra en aras de la “productividad”, sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús, contra la Buena Noticia que trajo Jesús.

La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece. El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando los pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrían sustituir la verdadera inclusión: esa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.

Y, en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.

He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica. Y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. Y, ¡qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!

Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria. Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de las “tres T”, se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.

3.2. La segunda tarea es unir nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia.
Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados. Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia, porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia»(Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157).

Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces, llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.

En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país, la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros padres de antaño, llaman la “Patria Grande”. Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esta unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.

A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la “Patria Grande” y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversas fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libre comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y los pobres. Los obispos latinoamericanos lo denunciamos con total claridad en el documento de Aparecida cuando se afirma que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones»(V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano [2007], Documento Conclusivo, Aparecida, 66). En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada–, vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeoran las cosas.

Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social, que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural, es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dijeron los Obispos de África en el primer Sínodo continental africano, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco» (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa [14 septiembre 1995], 52: AAS 88 [1996], 32-33; Id., Enc. Sollicitudo rei socialis [30 diciembre 1987], 22: AAS 80 [1988], 539).

Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello, ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común. Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque, al poner la periferia en función del centro, les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso, hermanos, es inequidad y la inequidad genera violencia, que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.

Digamos “NO”, entonces, a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos “SÍ” al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.

Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que, cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia. Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, y también quiero decirlo. Al igual que san Juan Pablo II, pido que la Iglesia –y cito lo que dijo él– «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América. Y junto a este pedido de perdón y para ser justos, también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos, que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado, hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón, y por eso pedimos perdón, y pido perdón, pero allí también, donde hubo pecado, donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres que defendieron la justicia de los pueblos originarios.

Les pido también a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la Buena Noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz –dije obispos, sacerdotes, y laicos, no me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente patean nuestros barrios pobres llevando un mensaje de paz y de bien–, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio. La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en latinoamericana. Identidad que, tanto aquí como en otros países, algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que vivimos, hay una especie –fuerzo la palabra– de genocidio en marcha que debe cesar.

A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme trasmitirles mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso –conjunción de pueblos y culturas–, eso que a mí me gusta llamar poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas una pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.
3.3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la madre tierra.
La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente cómo se suceden una tras otras las cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación. Los pueblos y sus movimientos están llamados a clamar a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la madre tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’, que creo que les será dada al finalizar.


4. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las elites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno, repitámonos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez. Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la madre tierra. Créanme –y soy sincero–, de corazón les digo: rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie, esa fuerza es la esperanza. Y una cosa importante: la esperanza no defrauda. Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto le pido que me piense bien y me mande buena onda. Gracias.

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Raniero Cantalamessa Padrenuestro Presos Párroco Regalo Renovación Carismática Católica Sagradas Escrituras Sagrado Corazón de Jesús Saludo Santa Clara de Asis Seguridad Teólogos Tradición Urbi et Orbi Venezuela Via Crucis Vigilia Vittorio Messori Vladimir Putin Acción de gracias Alianza Alma Almuerzo Anglicanos Apocalipsis Apostasía Apostoles Armonía Bien común Calvario Caminar Caritas Caín Celibato Cenáculo Ciegos Cine Coherencia Constantinopla Copacabana Crisis Dictadura Discapacidad Doctrina Social Don Bosco Dulzura Educadores Emigrantes Encuentro Mundial de las Familias Encuesta Enemigos Envidia Europa Evangelium Vitae Evangélicos Fariseos Fortaleza Genocidio Gloria Guardia Suiza Hechos de los Apóstoles Historia de la Salvación Hombres Homosexulaismo Humillación Informe Inglaterra Intercesión Intolerancia Laudato Sii Lavatorio de los pies Lumen Gentium Madre de Misericordia Madre de la Iglesia Meditación Moisés Molise Monjas Nacimiento Necesitados Novicias Novios Odio Oriente Padre Fortea Papado Paraíso Pastor Bonus Paternidad Permanecer Piedad Pio XII Portugal Premio Nobel de la Paz Profesor Progresismo Providencia Reino de los Cielos República Centroafricana Respeto Sacrificio San Cayetano San Miguel Arcángel Santa Teresa Sarajevo Televisión Tierra Vacaciones Valores Vatileaks Vida cristiana Viernes Santo Vigilia Pascual Virgen de la Caridad del Cobre mATERNIDAD satanás Abraham Skorka Accidente Acción Católica Agenda Alimentos Alumnos Amoris Laetitia Ana Angelo Roncalli Anunciación Apariciones Ateos Audiencia Jubilar Autoridades Banco Vaticano Bioética Cagliari Calumnia Card. Angelo Amato Celos Cercanía Ciencia Cirilo Compromiso Comunismo Comunión de los Santos Concepción Congreso Congreso Eucarístico Consejo Cor Unum Cooperación Coronación de la Virgen Críticas Córdoba De La Cigoña Deportistas Desafíos Diez Mandamientos Divina Providencia Diócesis Emaús Empresarios Epifanía Escatología Esposa Excluidos Excomunión Fecundidad Finanzas Focolares Franciscanos de la Inmaculada Generosidad Gnósticos Gracias Guadalupe Hambre Harley Davidson Herejía Historia de la Iglesia IVE Iglesia Ortodoxa Rusa Inmaculada Concepción Isaías Jornada Mariana Jornada Mundial del Enfermo Jornada de la Juventud asiática Juicio final Juventud Liberación Madre de la Esperanza Maestros Marxismo Mater Ecclesiae Medioambiente Mendoza Misiones Mons. Konrad Krajewski Movimientos Música Naciones Unidas Nueva evangelización Nápoles Octava de Pascua Opus Dei Ordenación Episcopal P. Guillermo Karcher P. Jorge Enrique Mújica Pakistán Pan de vida Parábolas Patriarca de Constantinopla Pedofilia Pena de muerte Personaje del año Pinturas Polémica Prensa Profesía Provisional Rabino Radio Vaticana Reflexiòn Responsabilidad Salud San Esteban San Joaquín San Juan XXIII San Juan de Letrán San Lucas Santa Ana Santo Tomás Scalfari Secuestros Semana de Oración por la Unidad Servicio Penitenciario Shimon Peres Siervo de DIos Signo Sinodalidad Sorpresa Te Deum Tirana Todos los Santos Trabajador Tragedia Transparencia Trento Turín Uruguay Vatican Insider Verbo Vida contemplativa Vida eterna Virgen de Guadalupe Vocaciones Voluntad 2017 Abundancia Acción Adán Agentes Sanitarios Alejandría Anunciación del Señor Apostólica Aram I Ariccia Armas Ateísmo Avión Año Jubilar Año Litúrgico Beato Beato Pablo VI Bienes Boda Buena nueva Caballeros de Colón Camino Neocatecumenal Card. George Pell Card. José Policarpo Card. Leo Burke Card. O'Malley Card. Parolín Casa de Dios Casuística Catedral Celebración Cisma Clausura Comunicaciones Sociales Concilio Congregaciones Congregación para la Doctrina de la Fe Consejo para la economía Consuelo Cordero Cristo Rey Criticas Cáritas Cátedra de San Pedro Delincuencia Delincuente Dicasterios Dios es amor Discriminación Doctrina de la Fe Ecología humana Embrión Enrique Shaw Episcopado Error Escrituras Estado Eternidad Evo Morales Exaltación de la Santa Cruz Examen de conciencia Explotación Familia numerosa Familiaris Consortio Familias Favela Frutos Gaudium et Spes Gaza Giacomo Galeazzi Gianni Valente Globalización Gobernantes Gratitud Guerra mundial Gustavo Gutierrez Hermenéutica Himno Holanda Identidad Iglesias Ortodoxas orientales Imagen Indiferencia Indulgencias Infierno Inicio de Pontificado Intelectuales Internet Invitación Islamismo Jornada Mundial de la Juventud Joseph Ratzinger José Luis Restán Juan Bautista Montini Juan Pablo I Justificación Juzgar Karehin II Karol Wojtyla Leo Messi Leprosos Leyes Llamado Lobby Luteranos Magnificat Marcha por la vida Miércoles de Ceniza Mulieris Dignitatem Naturaleza Nazaret Nostalgia Nuestra Señora de Bonaria Nuestra Señora de la prontitud Oficina de Prensa Ordenación Sacerdotal Ordenación presbiteral Padre José Kentenich Paganismo Panamá Panteísmo Paris Pastoral Pastores Patria Patriarcado de Moscú Pelagianos Pentecostales Pequeños Permiso Persona Perú Piedad popular Politica Políticos Pontificio Consejo para los Laicos Prefecto Presbítero Presentación del Señor Pro vida Profesión Promoción Provida Pésame Pío XI Pío XII Quirógrafo Radio Rafael Navarro-Valls Ramadán Raúl Castro Rebaño Redención Relatio Final Religión Reliquias República Dominicana Reyes Magos Ricos Sala Clementina Salesianos San Andrés San Mateo Santa Santa Misa Santo Schoenstatt Seminarios Sencillez Simon Peres Solemnidad Tawadros Tecnología Templo Teoría de Género Traición Transfiguración Turin Una Ungido Valentía Verguenza Victoria Virgen Inmaculada Virgen de Lourdes Virgen de Pompeya Virgen del Rosario Virtud Visperas Vía Crucis irlanda viaje 24 horas para el Señor Aclaración Adulterio Afganistán Agresión Agustinos Albino Luciani Altar Alver Metalli Ambición Amia Amman América Amós Angel Gabriel Antiguo Testamento Antisemitismo Análisis Anécdotas Arrepentimiento Ascención Asia Bibi Asis Asociación Bíblica Italiana Astucia Audio Ayuda Año de la Vida consagrada Bangladesh Bautizados Beato Mons. Oscar Arnulfo Romero Beatos Luis y Celia Martín Bernabé Bernard Fellay Bienestar Biografía Broma Budistas Buen Samaritano Bula Bélgica Canción Canáa Capitalismo Caprichos Card. Claudio Hummes Card. Javier Lozano Barragán Card. Loris Capovilla Card. Oullet Card. Scola Card. Vinko Piljic Cardenal Lluís Martínez Sistach Cardenal Lorenzo Baldisseri Cardenal Péter Erdő Cardenal Ravasi Caritas in Veritate Carrerismo Catolicidad Causa de beatificación Celam Cena del Señor Cerdeña Chiara Lubich Civilización del amor Cizaña Clarisas Codicia Coliseo Compartir Compañía de Jesús Comunicación Comunidad Judía de Roma Concilio pan-ortodoxo Concordia Condolencias Conferencia de Prensa Confesor Congregación para el Clero Consejo Ecuménico de las Iglesias Continuidad Cooperativismo Corintios Corpus Domini Corrección Corriere della Sera Crucifijo Crucifijo de San Damián Cultura del encuentro Círculo de San Pedro Código Penal Código de Procedimiento Penal Dei Verbum Democracia Derecho Canónico Derechos de la mujer Desaparecidos Desempleo Dibujo Difamación Difuntos Dignitatis Humanae Dirigentes Divina Liturgia Docentes Día del trabajador Ecclesia Dei Edicto de Milán En VIVO Encarcelados Enfermero Enrique Cangas Escepticismo Escocia Espiritualidad Espías Estudiantes Eutanasia Exegetas Existencia Exorcismo Ezequiel FAO FIDELIS DISPENSATOR ET PRUDENS Falsos profetas Fundación Papal Futuro G20 Getsemaní Gobierno Génesis Hambrientos Heridas Honestidad Hostia ISIS Iglesia Doméstica Iglesias Orientales Imagen de Dios Inclusión India Indìgenas Inter Mirifica Investigación Itinerantes Japón Jesús Colina Jonás Jorge Milia Jornada Jornada Mundial de las Misiones Jornada Mundial por las vocaciones José María Zabala Judas Juez Juicio Junipero Serra Ladrón Laicidad Lavado de pies Lectio Divina Lefebvre Legalismo Legionarios de Cristo Leonardo Boff Ley Natural Logotipo Loreto Lot Lourdes Lucha Luján Lunes del Angel Luto Lágrimas Líbano Madre de Jesús Madre de los Dolores Madre de los discípulos Madre del Redentor Madres Madurez Malvinas Manuel Bru Marco Tosatti Marginación Marginados Maria Sedes Sapientae María Reina María Santísima Massimo Introvigne Matar Mate Medicina Mediocridad Menores Mensajeros Mercedes Fariña Ministerio Petrino Misericordiae vultus Misericordina Monaguillos Mons. Agostino Marchetto Monseñor Moral Motoqueros Mundial de Fútbol Murmuración Muros Museos Vaticanos Médicos Narcisismo Narcotráfico Ndrangheta Nestor Kirchner Nicaragua Nigeria Niño Novedad Noviazgo Novicios Nuestra Señora del Buen Ayre Nuestra Señora del Buen Consejo Nuncio Obreros Occidente Olimpìadas Ordinariato P. Fabián Báez P. Iraburu P. Jacques Hamel P. José Medina Padres de la Iglesia Pan Papamóvil Paráclito Patriarca Kirill Patriarca Mar Dinkha IV Patriarca Ortodoxo de Etiopía Patrona Patrono Pecado mortal Pensamiento Perseverancia Pesebre Piergiorgio Odifreddi Planeta Pontificado Pontificia Academia de Ciencias Pontificia Academia para la Vida Pontificia Comisión para la protección de menores Pontificio Consejo Justicia y Paz Pontificum Consilium pro Familia Porciúncula Predicador Premio Ratzinger Presbiterado Primera Comunión Pro Life Profanación Prosperidad Protección Pruebas Puerta Santa Puerta de la Misericordia Pureza Purificación Ratisbona Redentor Redes Sociales Reino Unido Relaciones religiosas Relatio Synodi Religiones Reunión Revelación Revolución Rolling Stone Rota Romana Ruanda Sacerdocio femenino Saduceos Sagrada Sal Salvador Samuel San Agustían San Ambrosio San Benito abad San Bernardo San Isidro San Marcos San Rafael San Valentín Sangre de Cristo Santa Juana de Arco Santa María Santiago Apóstol Santiago de Compostela Santiago del Estero Santo Nombre Secretaría Secularización Separación Sermones Sexualidad Shalom Shoah Signos de los tiempos Simeón Sucesión Apostólica Suspención Talentos Temor de Dios Teología del Pueblo Tergiversación Terremoto Tesoro Tibieza Tifón Time Tortura Trascendencia Tribulación Tráfico de seres humanos Tucumán Turismo Túnez Ultima Cena Unción de los enfermos Unitatis Redintegratio Venganza Verbo Encarnado Vida religiosa Virgen Dolorosa Virgen de Bonaria Virgen de Caacupé Vísperas anticristo descarte indigentes instrumentum laboris maligno Álvaro del Portillo Ávila Ébola 1974 2004 2005 21/9/53 4 ADN Abajamiento Abarzo Abbá Abdullah II Abogado Abolición Abune Matías Académicos Acción Social Aceite Acogida Acólitos Adolescentes Adopción Adultos Afligidos Agobiados Agosto Agravio Agua Agustinianum Agustinos recoletos Ahmed Al Tayyeb Akita Alberto Methol Ferré Alcalde Alegr Aleteia Alfredo Leuco Alianza Evangélica Mundial Alicia Barrios Alma de Cristo Almería Altruismo Alí Agca Amantes Amargura Amazonía Amenaza Andrea Riccardi Anencefalia Anestesia Angel de la guarda Angeles custodios Angustia Ankara Anonadamiento Antioquía Antonio Franco Antártida Apariencias Apertura Aprender a aprender Arca de la Alianza Ariel Ramirez Armenia Arrio Arte Arturo Paoli Ary Waldir Ramos Díaz Arz. Lorenzo Baldisseri Asamblea Ascenciój Ascética Asia Times Asistencia sanitaria Askenazí David Lau Asociaciones Médicas Católicas Asociación Ciencia y Vida Asociación Internacional de Derecho Penal Asociación Internacional de Exorcistas Astrofísica Astronomos Astronomía Ataques Atenágoras Atletas Audacia Aug San Suu Kyi Aula del Sínodo Auschwitz Australia Autonomía Autoridad Autoridad Financiera Avaricia Año Constantiniano Año Judicial Babilonia Bahía Blanca Banquete Barbería Barcelona Beata María Bolognesi Beato Giuseppe Puglisi Beato Juan Pablo II Beato Pier Giorgio Frassati Beato Rosmini Beato Toniolo Bebés Benedic Benedictinas Camaldulenses Beneficio Benjamín Netanyahu Benneux Benín Berbabé Berlín Bielorrusia Bienvenida Biodiversidad Bizentinos Blanqueo Blasfemia Bleacher Creatures Boko Haram Borges Boston Burundi Bérgamo Búsqueda C9 CEA CV I Caldeos Calentamiento Cambio climático Camerún Caminantes Camorra Campo Gallo Campus Fidei Candidatos Canoniza Capdevila Capellanes Capilla Sixtina Capitolio Caravana de la Paz Card. Achille Ambrogio Damiano Ratti Card. Angelo Bagnasco Card. Beniamino Stella Card. Caffarra Card. Cañizares Card. Christophe Schönborn Card. Cipriani Card. Dolan Card. Giovanni Battista Re Card. Jaime Ortega Card. Leonardo Sandri Card. Madariaga Card. Martini Card. Marx Card. Mazombwe Card. Norberto Rivera Card. Pacelli Card. Raymond Burke Card. Ricardo Ezzati Andrello Card. Rodriguez Madariaga Card. Rouco Varela Card. Sandoval Iñiguez Card. Santos Abril y Castelló Card. Sebastián Card. Sodano Card. Stanislaw Dziwisz Card. Tagle Card. Van Thuan Cardenal Dziwisz Cardenal Fernando Filoni Cardenal Grech Cardenal Robert Sarah Cardenal Sarah Caribe Carlos Luna Carmelitas Carne Carpa Misionera Carpintero Carta Apostólica Cartoneros Casa Casa Don de María Casa de Caridad Casa de Jesús Casa de María Casa del Divino Maestro Casamiento Castidad Cataluña Catamarca Catecúmenos Catequesis Jubilar Catholic Link Catholicós Catolicismo Católicos orientales Cavevi Cefas Celo apostólico Cementerio Centro Astalli Centro Televisivo Vaticano Ceremoniero Chad Charamsa Charles de Foucauld Chesterton Chiapas Chipre Chisme Christian Schaller Christifideles laici Ciclistas Ciudad Ciudadanos Claudia Peiró Clément Borioli Cobertura Colaborador Colecta más x menos Colegio Sacerdotal Argentino Colegiolidad Colegios Pontificios Colegios católicos Comisario Apostólico Comisión Nacional de Justicia y Paz Comisión Pontificia para la protección de los menores Comisión Teológica Internaiconal Comité Olímpico Comodidad Compendio Comprensión Comunicación Social Comunidad San Egidio Concurso Condenación Condenar Conferencia Internacional Confesar Conflictos Congo Congregacion para Institutos de Vida Consagrada Congregación de los Obispos Congregación para el Culto Divino Congregación para la Vida Consagrada Congregación para la educación católica Conin Conmemoración Conocimiento Consejo Mundial de Iglesias Consejo Pontificio para la Cultura Consejo de Economía Consejo parroquial Consejos Constantino Constanza Miriano Constitución Apostólica Construir Contaminación Contradicción Conventos Cooperativa Cordero de Dios Corderos Coreografía Coro Ortodoxo de Moscú Coronada de estrellas Coronilla de la Divina Misericordia Corredención Corán Cosmos Costa Rica Cotidianeidad Cova da Iría Creces Credibilidad Crimen Criminales Cristina Bergoglio Cristóforo Cruz del Jubileo Cuadro Cuerpo Cuerpo Místico Cumbre de las Américas Cumplimiento Curas villeros Curiosidad Częstochowa Cáliz Cáncer Cántico de las creaturas Código Civil DWIGHT LONGENECKER Daejeon Daniel Iglesias Grèzes David Cameron Davos Debilidad Decisión Decreto Decálogo Defensa Defensa de la vida Defensor Denuncia Depositum fidei Derecho a la vida Derechos de los Niños Desafíos pastorales Desapego Desarrollo Descanso Desigualdad Desinformación Desmentida Desnutrición Despenalización Detenidos Deus Caritas est Deuteronomio Devoción Devoción Mariana Dia del Alivio Diaconado Dibujos animados Dificultades Dignitas personae Discípula Dispensario Diversidad Dives in Misericordia Divinidad Diáconos Doctor de la Iglesia Doctrina Social de la Iglesia Doctrina jurídica Documental Documento de identidad Dogma Domingo Domingo de Resurrección Don Lorenzo Milani Don Stefano Donación Dormición de la Virgen Dr. Abel Albino Duchas Dureza EWTN Ecclesiam Suam Eclesiásticos Ecónomo Edad Eduardo Verástegui Educador Efeso Eficiencia Ejemplo El amor antes del mundo Elecciones Elegidos Elisabetta Piqué Elí Elías Embarazadas Embriones Emoticones Emérito Encarnizamiento terapéutico Encintas Encuentro Mundial de Movimientos Populares Entendimiento Entrega Enviado Epaña Episcopalianos Equidad Esclavas del Amor Misericordioso Escritores Escuchas Escudo Escuelas para el encuentro Escultura Esenios Esoterismo Esperanza de Jesús Estado islámico Estadísticas Estambul Esteban Pittaro Esterilidad Estigmas Estilo Estrella de la Evangelización Estrella del Mar Eva Evangelii Nuntiandi Exaltación Exegesis Exiliados FRANCISCO JAVIER ERRÁZURIZ OSSA Facebook Falsedad Fama Famili Federación Bíblica Católica Federación Luterana Mundial Federico Hernández Aguilar Felicitación Feligreses Fernando Vérgez Alzaga Fides Fieles Fiesta de la Misericordia Filiación Firmeza Fiscal Alberto Nisman Florencia Floribeth Mora Díaz Formadores Foro Eonómico Mundial Fortune Fr. Berislao Ostojic Fr. Jesús Sanz Montes Fracaso Franca Giansoldati Francesco Della Rovere Franqueza Franz-Peter Tebartz-van Elsten Fraternidad San Pío X Fray Carballo Fray José Narlaly Frontera Fuenteovejuna Fundación Centesimus Annus Fundación Orientale Lumen Fundación San Juan Pablo II Fundamentalismo Funeral G8 Gales Galilea Gaudete Gendarmes Genealogía Generación Geraldina Boni Geriátrico Ginecólogos Giovanni Traettino Gitanos Gobernatorado Gobiernos Goya Producciones Graffiti Grecia Greco-católicos Greco-melquitas Greenaccord Gregorio Pierre XX Ghabroyan Griegos Grutas Vaticanas Grávida Argentina Guardia Costera Gudtavo Cerati Guerrilla Guido Gusso Guillermo Marconi Guía Gólgota HIV Habladurías Haití Hebreos Hermana Hermandad San Pío X Hermandades Hermanito de Jesús Herodes Heráldica Hijo de María Himno por la Paz Hindúes Hipótesis Hitler Hogar Holghin Hollande Holocausto Honradez Hospital Bambino Gesú Hospital Italiano Hospital San Francisco Hospitalidad Humilde Sierva del Señor Humor Huracán Huéspedes Hábitat Héroes Iglesia Armenia Apostólica de Cilicia Iglesia Asiria de Oriente Iglesia Copta Ortodoxa Ignatius Aphrem II Il Giorno Il Messaggero Iluminación Imitación Imágenes Incoherencia Incomprensión Incredulidad Inculturación Independencia Indigenas Individualismo Indulgencia Jubilar Indulgencia Plenaria Infalibilidad Infanticidio Infidelidad Infobae Injusticia Inmaculada Madre Inocentes Inquietud Insistencia Instituto de Obras de Religión Instituto del Verbo Encarnado Institutos Seculares Inteligencia Intereses Interpretación Ir Irán Isaac Isernia Islas Malvinas Izquierda J. C. Gracía de Polavieja JMJ. Radio Jacob Jacob Badde Jaime Septién Jaques Maritain Jardín Jerarquía Jeremías Jerónimo Job Jornada Misionera Mundial Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación Jornada Mundial de la Alimentación Jornada por la Vida Josué José Antonio Méndez Juan Bosco Martín Algarra Juan Carlos Varela Rodríguez Juan Manuel de Prada Juan Mendicino Judaísmo Juegos Juez Eclesiástico Jugar Julio II Justin Welby Kailash Satyarthi Kerigma Kiko Arguello La Alameda La Cárcova La Nación Laicismo Laico Lamentos Laudato S' Laura Chinchilla Lavado Leandro Martins Lectura Lema Lenguaje Lesa humanidad Lesbos Letanías Ley de Dios Liberador Libia Lidia Liguria Linchamiento Linda Hogan Linosa Literatura Little Boy Lituania Llena de Gracia Lope de Vega Loppiano Louis y Zélie Martin Luis Abel Delgado Luis Pérez Bustamante Luis Rosales Lujuria Luna Lusaka Lázaro M Macabeos Machismo Madison Square Garden Madonna della Libera Madre Laura Montoya Madre María Guadalupe García Zabala Madre amada Madre de la Divina Providencia Madre de los creyentes Madre de toda la humanidad Madre del Evangelio Madre del Evangelio viviente Madre llena de esperanza Maestra Mafiosos Magia Magistrados Magos de Oriente Malala Yousazfai Malicia Maltrato Mama Antula Mamá Manfred Lutz Mansos Mar del Plata Marialis Cultus Marian Valley María Cristina de Saboya María Elena Bergoglio María Vallejo-Nágera Mas por menos Mediador Meeting Meriam Yahia Ibrahim Mes de María Metropolita Mexico Milàn Ministras de los Enfermos de San Camilo Minusválidos Miroslav Bulesic Mirtha Legrand Misa Criolla Misal Romano Miseria Misericordi Misionero. Testimonio Misioneros de la Misericordia Missio Mitis Iudex Dominus Iesus Mitis et Misericors Iesus Moda Modelo de caridad Modelo de la Iglesia Modernistas Monasterio Mons. Alfonso Delgado Mons. Alfred Xuereb Mons. Angelo De Donatis Mons. Antonio Marto Mons. Arancedo Mons. Baltasar Porras Cardozo Mons. Buenanueva Mons. Carlos Franzini Mons. Daniel Sturla Mons. Darío de Jesús Monsalve Mons. Enrique Angelelli Mons. Ernesto Giobando Mons. Estanislao Karlic Mons. Fouad Twal Mons. Guido Pozzo Mons. Gäenswein Mons. Juan José Omella Mons. León Kalenga Mons. Mario Iceta Mons. Munilla Mons. Nikola Eterovic Mons. Paolo Xie Ting-zhe Mons. Pedro Laxague Mons. Ricardo Ezzati Mons. Samuel Aquila Mons. Scarpellini Mons. Stanislaw Gadecki Mons. Viganó Mons. Víctor Fernández Mons. Vísctor Sanchez Espinosa Mons. Ñañez Monseñor Aguer Monseñor Aldo Giordano Monseñor Fernando Vérgez Alzaga Monseñor Francisco Gil Hellín Moratoria Mos. Georg Ratzinger Moscú Mosul Movimiento Apostólico Ciegos Movimiento Cristiano Liberación Movimiento Eucarístico Juvenil Movimiento por la Vida Mujer Eucarística Mujer de la memoria Muro de los lamentos Murumuraciones Museo del holocausto Mística Nacionalismo Nairobi Natalidad Natty Pretrosino Naufragio Nazis Necedad Neoliberalismo Neopentecostalismo Nerses Bedros XIX Nerón New Age New York Nicolás Nicolás Maduro Moros Nietos Niñas Niño Jesús Niños por nacer No creyentes No nacidos Noche de los cristales Nochebuena Nostra Aetate Notre Dame Novo millennio ineunte Noé Nuestra Señora de Chiquinquirá Nuestra Señora de Coromoto Nuestra Señora de Jerusalén Nuestra Señora de Kibeho Nuestra Señora de Knock Nuestra Señora de Lanka Nuestra Señora de Madhu Nuestra Señora de la Antigua Nuestra Señora de la caricia Nuestra Señora de la ternura Nueva Jerusalen Nuevo testamento Néstor Mora Núñez Nómadas Números Obendiencia Obispado Obispo auxiliar Obispos Holanda Objeción de conciencia Obra de María Obra de Nazaret Obras Obras buenas Obras de Misericordia Obsertario Romano Observancia Observatorio Oceanía Octava de Navidad Omar Abboud Ombar Abboud Omnipotencia Oprimidos Orar Orden Ecuestre del Santo Sepulcro Orden Sagrado Orden de la Santísima Trinidad Orden del Carmelo Descalzo Orfanato Oscar Oscar Schmidt Oscar Ustari Oseas Oslo Otranto P. Alessandro de Sanctis P. Andrés Taborda P. Antonio Grande P. Aristi P. Carlo Buzzi P. Enrique Pozzoli P. Fabián P. Gabriel Amorth P. Gleison P. Guillermo Morado P. Guillermo Ortiz P. Humberto Yañez P. Ismael Quiles P. Javier Klajner P. John Hunwicke P. José Granados P. José Hernández P. Juan Garcia Inza P. Julio Sáinz Torres P. Luis Espinal P. Luis Montes P. Marcelo Debenedectis P. Mariano Fazio P. Maurizio Patriciello P. Miguel d' Escoto P. Nicholas Gregoris P. Pedro Trevijano P. Peter Gumpel P. Raymond de Souza P. Renzo Zocca P. Umberto Yañez Pacem in terris Pacientes Pactos Lateranenses Padre Bruno Secondin Padre Mario Beverati Padre Pedro Arrupe Padre Pío Padre Victorino Ortego Paganos Paises Paises Bajos Palios Palito Ortega Pan vivo Pandillas Papas Papá Parresía Parusía Pasaporte Paseo Pastoral familiar Pastoral juvenil Pataxó Patraiarca Fouad Twal Patrona de América Pax Christi Pecado original Pecados capitales Pederastia Pedófilos Pensador Pepe Luque Peregrinación de las familias Pereza Perfección Persona humana Peter Seewald Peticiones Philomena Lee Piedra Piedras vivas Pio X Plegaria Eucarística Policía Politeísmo Pompeya Pontificia Academia Eclesiástica Pontificia Comisión Bíblica Pontificia Comisión para América Latina Pontificia Universidad Gregoriana Pontificias Obras Misioneras Pontificio Colegio Escocés Pontificio Consejo de Cultura Pontificio Insitituto Bíblico Pontífice PopeEmoji Porciuncula Portavoz Prato Preceptos Prelados Preocupaciones Presbiterianos Presbiterio Presunción Primado Primicia de los redimidos Primogénito Pro Petri Sede Profecías Profundidad Prostitución Protocolo Protomártires Proximidad Prudencia Prófugos Publicanos Publicidad Puebla Pueblos originarios Purgatorio Pérez Esquivel Pío IX Pío V Pío VII Qom Qui arcano Dei RAI ROACO Racionalismo Radio María Radio Virgen del Carmen Radipuglia Raquel Razón Realismo Rechazo Reconstitución Rectitud Rectores Redemptoris Mater Refugiado Refugio de los pecadores Reina Isabel Reina de Africa Reina de la Familia Reina de los Mártires Reina de los Santos Reina de los Ángeles Reina del Cielo Reina del Universo Reinserción Relativismo Remate Rencor Representantes Pontificios Reproducción Reputación Rescriptum Resentimiento Resignación Resistencia Respondo Resucitados Rev. Olav Fykse Tveit Revista Revolucionarios Rey Rey de Jordania Ricardo Martinelli Ricardo Romano Richard Burridge Rigidez Rigoristas Rivalidad Roberta Leonardi Roca Rocío Manzaneque Rodolfo Proietti Rodrigo de la Serna Romano Guardini Rugby Russell Crowe Rutina Sabios Sacerdotes villeros Sacralidad Sacrificio Eucarístico Sacrilegio Sacro Cuore Sagrado Salam Salmos Salomón Salta Salvador Aragonés Salvifici doloris Samuel Benedict Daswa San Agustín San Antonio de Padua San Camilo de Lelis San Carlos Borromeo San Casimiro San Celestino V San Cesáreo de Arlés San Expedito San Felipe Neri San Francisco Javier San Francisco de Laval San Francisco de Sales San Gabriel San Gregorio de Narek San Ireneo San Jenaro San Josafat San Josemaría San José de Anchieta San Juan Bosco San Juan Crisóstomo San Juan Diego San Juan Pablo San León Papa San Lorenzo San Luis Gonzaga San Luis Martin y Santa María Celia Guérin San Luis María Grignon de Montfort San Luis Orione San Roque Gonzáles de Santa Cruz San Vicente Grossi San bernardino de Siena Sangre Santa Fe Santa Iglesia Santa Inés Santa Isabel Santa María de la Encarnación Santa María de la Purísima Santa Mónica Santa Rita Santa Sabina Santiago de Chile Santificación Santo Padre Santo Padre Pìo Santo Tomás Moro Santuario Santísima Virgen de Gador Sara Sean UNO Sebastián Correa Sebastián Piñera Secretaría para la Comunicación Sectas Sede de la Sabiduría Seducción Segunda venida Selecciones Selfie Semana Social Semana de la Familia Sembrador Sensualidad Sensus Fidei Sensus fidelium Sentido del pecado Sergio Bergman Sermón de la montaña Servicio Sacerdotal Nocturno Servicio Sacerdotal de Urgencia Servidora Señal de la Cruz Señor del tiempo Seúl Shenouda III Sicilia Sida Siglo XX Siglo XXI Signatura Apostólica Signo de la Cruz Silla gestatoria Simplicidad Sinagoga Sindicatos Sirio-Ortodoxo Siro Malankar Sobornos Sobriedad Sobrino Sociedad Italiana de Cirugía Oncológica Sociología Sodoma Soldados Sollicitudo omnium ecclesiarum Soltera Soprtar Sor Isabel de María Inmaculada Sordomudos Stefano Fontana Stella Matutina Subdesarrollo Sudán Suecia Suicidio Summorum Pontificum Sumo Sacerdote Superficialidad Superiores Taizé Tango Tarragona Techo Telecomando Templo Valdense Teodoro II Teofanía Teología del cuerpo Tepeyac Teresa de Calcuta Terquedad Testamento Tewahedo The Economist The Newyorker Theotokos Tiempo Tierra Prometida Timothy Schmalz Tinieblas Tobit Toda Santa Madre de Dios Tolerancia Tornado Tota Pulchra Trabajo infantil Traidor Transformados Transgresión Trepadores UCA UNASUR UNITALSI Unifil Uniformidad Universal Vagabundo Vailankanni Vanagloria Varginha Vecinos Velar Vencedor Venerable Verona Veterano Veterocatólicos Vicario de Cristo Vida comunitaria Vida espiritual Vida por nacer Videntes Vidigal Vigilancia Vigilia de la Misericordia Vinicio Ceva Vino Violación Virgen Desatanudos Virgen de Copacabana Virgen de Coromoto Virgen de la Misericordia Virgen del Carmen Virgen el Carmen Virginidad Visitación Visitas Viudas Viudez Viviente Vivir Vjekoslav Bevanda Vladimir Ghika Voluntariado Vultum Dei Quaquere Víctor Manuel Fernández Víctor Saldaño Walter Brandmüller Walter Habiague Washington Web Willy Herteleer Wlodzimierz Redzioch World Jewish Congress Xi Jinping Yo soy Yoga Yosef Yitzhak YouCat Youhanna X Zacarías Zelotas Zen astor Bonus cardenal Paul Josef Cordes científicos he Times homi homonomio jornada mundial de las Comunicaciones Sociales santa Giuseppina Bakhita Ángela de Foligno Ángeles Árbol de Navidad Éfeso Ética Ícono Ícono de la Fe Óleo Última Cena Últimos tiempos