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13.02.16.- Viajes > México: Francisco a los obispos mexicanos: “Mantengan la unidad del cuerpo episcopal, siempre mirando a la Morenita”

Queridos hermanos,
Estoy contento de poder encontrarlos al día siguiente de mi llegada a este amado País al cual, siguiendo los pasos de mis Predecesores, también yo he venido a visitar.
No podía dejar de venir ¿Podría el Sucesor de Pedro, llamado del lejano sur latinoamericano, privarse de poder posar la propia mirada sobre la «Virgen Morenita»?.
Les agradezco que me reciban en esta Catedral, «casita», «casita» prolongada pero siempre «sagrada», que pidió la Virgen de Guadalupe, y por las amables palabras de acogida que me han dirigido.
Porque sé que aquí se halla el corazón secreto de cada mexicano, entro con pasos suaves como corresponde entrar en la casa y en el alma de este pueblo y estoy profundamente agradecido por abrirme la puerta. Sé que mirando los ojos de la Virgen alcanzo la mirada de vuestra gente que, en Ella, ha aprendido a manifestarse. Sé que ninguna otra voz puede hablar así tan profundamente del corazón mexicano como me puede hablar la Virgen; Ella custodia sus más altos deseos y sus más recónditas esperanzas; Ella recoge sus alegrías y sus lágrimas; Ella comprende sus numerosos idiomas y les responde con ternura de Madre porque son sus propios hijos.
Estoy contento de estar con ustedes aquí, en las cercanías del «Cerro del Tepeyac», como en los albores de la evangelización de este Continente y, por favor, les pido que me consientan que todo cuanto les diga pueda hacerlo partiendo desde la Guadalupana. Cuánto quisiera que fuese Ella misma quien les lleve, hasta lo profundo de sus almas de Pastores y, por medio de ustedes, a cada una de sus Iglesias particulares presentes en este vasto México, todo lo que fluye intensamente del corazón del Papa.
Como hizo San Juan Diego, y lo hicieron las sucesivas generaciones de los hijos de la Guadalupana, también el Papa cultivaba desde hace tiempo el deseo de mirarla. Más aún, quería yo mismo ser alcanzado por su mirada materna. He reflexionado mucho sobre el misterio de esta mirada y les ruego acojan cuanto brota de mi corazón de Pastor en este momento.

Una mirada de ternura
Ante todo, la «Virgen Morenita» nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia.
Un inquieto y notable literato de esta tierra dijo que en Guadalupe ya no se pide la abundancia de las cosechas o la fertilidad de la tierra, sino que se busca un regazo en el cual los hombres, siempre huérfanos y desheredados, están en la búsqueda de un resguardo, de un hogar.
Transcurridos siglos del evento fundante de este País y de la evangelización del Continente, ¿acaso se ha diluido, se ha olvidado, la necesidad de regazo que anhela el corazón del pueblo que se les ha confiado a ustedes?
Conozco la larga y dolorosa historia que han atravesado, no sin derramar tanta sangre, no sin impetuosas y desgarradoras convulsiones, no sin violencia e incomprensiones. Con razón mi venerado y santo Predecesor, dijo que en México estaba como en su casa, y ha querido recordar, que: «como ríos a veces ocultos y siempre caudalosos, tres realidades que unas veces se encuentran y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jamás confundirse del todo: la antigua y rica sensibilidad de los pueblos indígenas que amaron Juan de Zumárraga y Vasco de Quiroga, a quienes muchos de estos pueblos siguen llamando padres; el cristianismo arraigado en el alma de los mexicanos; y la moderna racionalidad de corte europeo que tanto ha querido enaltecer la independencia y la libertad» (Juan Pablo II, Discurso en la ceremonia de bienvenida en México, 22 enero 1999).
Y en esta historia, el regazo materno que continuamente ha generado a México, aunque a veces pareciera una «red que recogía ciento cincuenta y tres peces» (Jn 21,11), no se demostró jamás infecundo, y las amenazantes fracturas se recompusieron siempre.
Por eso, les invito a partir nuevamente de esta necesidad de regazo que proclama del alma de vuestro pueblo. El regazo de la fe cristiana es capaz de reconciliar el pasado, frecuentemente marcado por la soledad, el aislamiento y la marginación, con el futuro continuamente relegado a un mañana que se escabulle. Sólo en aquel regazo se puede, sin renunciar a la propia identidad, «descubrir la profunda verdad de la nueva humanidad, en la cual todos están llamados a ser hijos de Dios» (Id., Homilía en la Canonización de san Juan Diego).
Reclínense pues, hermanos, con delicadeza y respeto, sobre el alma profunda de su gente, desciendan con atención y descifren su misterioso rostro. El presente, frecuentemente disuelto en dispersión y fiesta, ¿acaso no es también propedéutico a Dios que es sólo y pleno presente? ¿La familiaridad con el dolor y la muerte no son formas de coraje y caminos hacia la esperanza? La percepción de que el mundo sea siempre y solamente para redimir, ¿no es antídoto a la autosuficiencia prepotente de cuantos creen poder prescindir de Dios?
Naturalmente, por todo esto se necesita una mirada capaz de reflejar la ternura de Dios. Sean por lo tanto Obispos de mirada limpia, de alma trasparente, de rostro luminoso. No le tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los «carros y caballos» de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la «columna de fuego» que rompe dividiendo en dos las marejadas del mar, sin hacer grande rumor (cf. Ex 14,24-25).
El mundo en el cual el Señor nos llama a desarrollar nuestra misión se ha vuelto muy complejo. Y aunque la prepotente idea del «cogito», del famoso «cogito», que no negaba que hubiese al menos una roca sobre la arena del ser, hoy está dominada por una concepción de la vida, considerada por muchos, más que nunca, vacilante, errabunda y anómica, porque carece de sustrato sólido. Las fronteras, tan intensamente invocadas y sostenidas, se han vuelto permeables a la novedad de un mundo en el cual la fuerza de algunos ya no puede sobrevivir sin la vulnerabilidad de los otros. La irreversible hibridación de la tecnología hace cercano lo que está lejano pero, lamentablemente, hace distante lo que debería estar cerca.
Y, precisamente en este mundo así, Dios les pide tener una mirada capaz de interceptar la pregunta que grita en el corazón de vuestra gente, la única que posee en el propio calendario una «fiesta del grito». A ese grito es necesario responder que Dios existe y está cerca a través de Jesús. Que sólo Dios es la realidad sobre la cual se puede construir, porque «Dios es la realidad fundante, no un Dios sólo pensado o hipotético, sino el Dios de rostro humano» (Benedicto XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia General del CELAM, 13 mayo 2007).
En las miradas de ustedes, el Pueblo mexicano tiene el derecho de encontrar las huellas de quienes «han visto al Señor» (cf. Jn 20,25), de quienes han estado con Dios. Esto es lo esencial. No pierdan, entonces, tiempo y energías en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera, en los vacíos planes de hegemonía, en los infecundos clubs de intereses o de consorterías. No se dejen arrastrar por las murmuraciones y las maledicencias. Introduzcan a sus sacerdotes en esta esa comprensión del sagrado ministerio. A nosotros, ministros de Dios, basta la gracia de «beber el cáliz del Señor», el don de custodiar la parte de su heredad que se nos ha confiado, aunque seamos inexpertos administradores. Dejemos al Padre asignarnos el puesto que nos tiene preparado (cf. Mt 20,20-28). ¿Acaso podemos estar de verdad ocupados en otras cosas si no es en las del Padre? Fuera de las «cosas del Padre» (Lc 2,48-49) perdemos nuestra identidad y, culpablemente, y culpablemente, hacemos vana su gracia.
Si nuestra mirada no testimonia haber visto a Jesús, entonces las palabras que recordamos de Él resultan solamente figuras retóricas vacías. Quizás expresen la nostalgia de aquellos que no pueden olvidar al Señor, pero de todos modos son sólo el balbucear de huérfanos junto al sepulcro. Palabras finalmente incapaces de impedir que el mundo quede abandonado y reducido a la propia potencia desesperada.
Pienso en la necesidad de ofrecer un regazo materno a los jóvenes. Que vuestras miradas sean capaces de cruzarse con las miradas de ellos, de amarlos y de captar lo que ellos buscan, con aquella fuerza con la que muchos como ellos han dejado barcas y redes sobre la otra orilla del mar (cf. Mc 1,17-18), han abandonado bancos de extorsiones con tal de seguir al Señor de la verdadera riqueza (cf. Mt 9,9).
Me preocupan tantos que, seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, «la polilla y el óxido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban» (Mt 6,20). Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la le entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia.
La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas -formas de nominalismo- sino que exigen un coraje profético y un serio y cualificado proyecto pastoral para contribuir, gradualmente, a entretejer aquella delicada red humana, sin la cual todos seríamos desde el inicio derrotados por tal insidiosa amenaza. Sólo comenzando por las familias; acercando y abrazando a la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas, sea la vida de quien muere como víctima, sea la de quien delante de Dios tendrá siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero sórdido y la conciencia anestesiada.
Volviendo la mirada en María de Guadalupe diré una segunda cosa..
Una mirada capaz de tejer
En el manto del alma mexicana Dios ha tejido, con el hilo de las huellas mestizas de su gente, el rostro de su manifestación en la «Morenita». Dios no necesita de colores apagados para diseñar su rostro. Los diseños de Dios no están condicionados por los colores y por los hilos, sino que están determinados por la irreversibilidad de su amor que quiere persistentemente imprimirse en nosotros.
Sean, por tanto, Obispos capaces de imitar esta libertad de Dios eligiendo cuanto es humilde para hacer visible la majestad de su rostro y de copiar esta paciencia divina en tejer, con el hilo fino de la humanidad que encuentren, aquel hombre nuevo que su país espera. No se dejen llevar por la vana búsqueda de cambiar de pueblo, como si el amor de Dios no tuviese bastante fuerza para cambiarlo.
Redescubran pues la sabia y humilde constancia con que los Padres de la fe de esta Patria han sabido introducir a las generaciones sucesivas en la semántica del misterio divino. Primero aprendiendo y, luego, enseñando la gramática necesaria para dialogar con aquel Dios, escondido en los siglos de su búsqueda y hecho cercano en la persona de su Hijo Jesús, que hoy tantos reconocen en la imagen ensangrentada y humillada, como figura del propio destino. Imiten su condescendencia y su capacidad de reclinarse. No comprenderemos jamás bastante el hecho de que con los hilos mestizos de nuestra gente Dios entretejió el rostro con el cual se da a conocer. Nunca seremos suficientemente agradecidos a este inclinarse, a esta “sincatabasis”.
Una mirada de singular delicadeza les pido para los pueblos indígenas, para ellos y sus fascinantes, y no pocas veces masacradas culturas. México tiene necesidad de sus raíces amerindias para no quedarse en un enigma irresuelto. Los indígenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia, para heredar aquella identidad que les convierte en una Nación única y no solamente una entre otras.
Se ha hablado muchas veces del presunto destino incumplido de esta Nación, del «laberinto de la soledad» en el cual estaría aprisionada, de la geografía como destino que la entrampa. Para algunos, todo esto sería obstáculo para el diseño de un rostro unitario, de una identidad adulta, de una posición singular en el concierto de las naciones y de una misión compartida.
Para otros, también la Iglesia en México estaría condenada a escoger entre sufrir la inferioridad en la cual fue relegada en algunos períodos de su historia, como cuando su voz fue silenciada y se buscó amputar su presencia, o aventurarse en los fundamentalismos para volver a tener certezas provisorias, como aquel «cogito» famoso, olvidándose de tener anidada en su corazón la sed del de Absoluto y ser llamada en Cristo a reunir a todos y no sólo una parte (cf. Lumen gentium, 1, 1).
No se cansen en cambio de recordarle a su Pueblo cuánto son potentes las raíces antiguas, que han permitido la viva síntesis cristiana de comunión humana, cultural y espiritual que se forjó aquí. Recuerden que las alas de su Pueblo ya se han desplegado varias veces por encima de no pocas vicisitudes. Custodien la memoria del largo camino hasta ahora recorrido, sean deuteronómicos, y sepan suscitar la esperanza de nuevas metas, porque el mañana será una tierra «rica de frutos» aunque nos plantee desafíos no indiferentes (cf. Nm 13,27-28).
Que las miradas de ustedes, reposadas siempre y solamente en Cristo, sean capaces de contribuir a la unidad de su Pueblo; de favorecer la reconciliación de sus diferencias y la integración de sus diversidades; de promover la solución de sus problemas endógenos; de recordar la medida alta, la medida alta,  que México puede alcanzar si aprende a pertenecerse a sí mismo antes que a otros; de ayudar a encontrar soluciones compartidas y sostenibles para sus miserias; de motivar a la entera Nación a no contentarse con menos de cuanto se espera del modo mexicano de habitar el mundo.
Una tercera reflexión..
Una mirada atenta y cercana, no adormecida
Les ruego no caer en la paralización de dar viejas respuestas a las nuevas demandas. Vuestro pasado es un pozo de riquezas donde excavar, que puede inspirar el presente e iluminar el futuro. ¡Ay de ustedes si se duermen en sus laureles! Es necesario no desperdiciar la herencia recibida, custodiándola con un trabajo constante. Están asentados sobre espaldas de gigantes: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, fieles «hasta el final», que han ofrecido la vida para que la Iglesia pudiese cumplir la propia misión. Desde lo alto de ese podio están llamados a lanzar una mirada amplia sobre el campo del Señor para planificar la siembra y esperar la cosecha.
Los invito a cansarse, a cansarse sin miedo en la tarea de evangelizar y de profundizar la fe mediante una catequesis mistagógica que sepa atesorar la religiosidad popular de su gente. Nuestro tiempo requiere atención pastoral a las personas y a los grupos, que esperan poder salir al encuentro del Cristo vivo. Solamente una valerosa conversión pastoral -y subrayo- conversión pastoral de nuestras comunidades puede buscar, generar y nutrir a los actuales discípulos de Jesús (cf. Documento de Aparecida, 226, 368, 370).
Por tanto, es necesario para nosotros, pastores, superar la tentación de la distancia - y dejo a cada uno de ustedes que haga el catálogo de las distancias que pueden existir en esta Conferencia Episcopal, no las conozco, pero la tentación de la distancia- superar la tentación de la distancia y del clericalismo, de la frialdad y de la indiferencia, del comportamiento triunfal y de la autoreferencialidad. Guadalupe nos enseña que Dios es familiar, cercano, en su rostro, que la proximidad y la condescendencia,  ese agacharse y acercarse,  pueden más que la fuerza, que cualquier tipo de fuerza.
Como enseña la bella tradición guadalupana, la «Morenita» custodia las miradas de aquellos que la contemplan, refleja el rostro de aquellos que la encuentran. Es necesario aprender que hay algo de irrepetible en cada uno de aquellos que nos miran en la búsqueda de Dios. Toca a nosotros no volvernos impermeables a tales miradas. Custodiar en nosotros a cada uno de ellos, conservarlos en el corazón, resguardarlos.
Sólo una Iglesia que sepa resguardar el rostro de los hombres que van a tocar a su puerta es capaz de hablarles de Dios. Si no desciframos sus sufrimientos, si no nos damos cuenta de sus necesidades, nada podremos ofrecerles. La riqueza que tenemos fluye solamente cuando encontramos la poquedad de aquellos que mendigan y, precisamente, este encuentro se realiza en nuestro corazón de Pastores.
Y el primer rostro que les suplico custodien en su corazón es el de sus sacerdotes. No los dejen expuestos a la soledad y al abandono, presa de la mundanidad que devora el corazón. Estén atentos y aprendan a leer sus miradas para alegrarse con ellos cuando sientan el gozo de contar cuanto «han hecho y enseñado» (Mc 6,30), y también para no echarse atrás cuando se sienten un poco rebajados y no puedan hacer otra cosa que llorar porque «han negado al Señor» (cf. Lc 22,61-62), y también, por qué no, para sostener, en comunión con Cristo, cuando alguno, ya abatido, saldrá con Judas «en la noche» (Jn 13,30). En estas situaciones, que nunca falte la paternidad de ustedes, Obispos, para con sus sacerdotes. Animen la comunión entre ellos; hagan perfeccionar sus dones; intégrenlos en las grandes causas, porque el corazón del apóstol no fue hecho para cosas pequeñas.
La necesidad de familiaridad habita en el corazón de Dios. Nuestra Señora de Guadalupe pide, pues, únicamente una «casita sagrada». Nuestros pueblos latinoamericanos entienden bien el lenguaje diminutivo –una casita sagrada- entienden bien el lenguaje diminutivo y de muy buen grado lo usan. Quizá tienen necesidad del diminutivo porque de otra forma se sentirían perdidos. Se adaptaron a sentirse disminuidos y se acostumbraron a vivir en la modestia.
La Iglesia, cuando se congrega en una majestuosa Catedral, no podrá hacer menos que comprenderse como una «casita» en la cual sus hijos pueden sentirse a su propio gusto. Delante de Dios sólo se permanece si se es pequeño, si se es huérfano, si se es mendicante. El protagonista de la Historia de Salvación es el mendigo.
«Casita» familiar y al mismo tiempo «sagrada», porque la proximidad se llena de la grandeza omnipotente. Somos guardianes de este misterio. Tal vez hemos perdido este sentido de la humilde medida divina, sentido de la humilde medida divina, y nos cansamos de ofrecer a los nuestros la «casita» en la cual se sienten íntimos con Dios. Puede darse también que, habiendo descuidado un poco el sentido de su grandeza, se haya perdido parte del temor reverente hacia un tal amor. Donde Dios habita, el hombre no puede acceder sin ser admitido y entra solamente «quitándose las sandalias» (cf. Ex 3, 5) para confesar la propia insuficiencia.
Y este habernos olvidado de este «quitarse las sandalias» para entrar, ¿no está posiblemente en la raíz de la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida humana, de la persona, de los valores esenciales, de la sabiduría acumulada a lo largo de los siglos, del respeto a la naturaleza? Sin rescatar, en la conciencia de los hombres y de la sociedad, estas raíces profundas, incluso al trabajo generoso en favor de los legítimos derechos humanos le faltará la savia vital que puede provenir sólo de un manantial que la humanidad no podrá darse jamás a sí misma.
Y siempre mirando a la Madre, para terminar..
Una mirada de conjunto y de unidad
Sólo mirando a la «Morenita», México se comprende por completo. Por tanto, les invito a comprender que la misión que la Iglesia hoy les confía, y siempre les confió, requiere esta mirada que abarque la totalidad. Y esto no puede realizarse aisladamente, sino sólo en comunión.
La Guadalupana está ceñida de una cintura que anuncia su fecundidad. Es la Virgen que lleva ya en el vientre el Hijo esperado por los hombres. Es la Madre que ya gesta la humanidad del nuevo mundo naciente. Es la Esposa que prefigura la maternidad fecunda de la Iglesia de Cristo. Ustedes tienen la misión de ceñir toda la Nación mexicana con la fecundidad de Dios. Ningún pedazo de esta cinta puede ser despreciado.
El episcopado mexicano ha cumplido notables pasos en estos años conciliares; ha aumentado sus miembros; se ha promovido una permanente formación, continua y cualificada; el ambiente fraterno no faltó; el espíritu de colegialidad ha crecido; las intervenciones pastorales han influido sobre sus Iglesias y sobre la conciencia nacional; los trabajos pastorales compartidos han sido fructuosos en los campos esenciales de la misión eclesial como la familia, las vocaciones,  y la presencia social.
Mientras nos alegramos por el camino de estos años, les pido que no se dejen desanimar por las dificultades y de no ahorrar todo esfuerzo posible por promover, entre ustedes y en sus diócesis, el celo misionero, sobre todo hacia las partes más necesitadas del único cuerpo de la Iglesia mexicana. Redescubrir que la Iglesia es misión es fundamental para su futuro, porque sólo el «entusiasmo, el estupor convencido» de los evangelizadores tiene la fuerza de arrastre. Les ruego, especialmente, cuidar especialmente la formación y la preparación de los laicos, superando toda forma de clericalismo e involucrándolos activamente en la misión de la Iglesia, sobre todo en el hacer presente, con el testimonio de la propia vida, el evangelio de Cristo en el mundo.
A este Pueblo mexicano, le ayudará mucho un testimonio unificador de la síntesis cristiana y una visión compartida de la identidad y del destino de su gente. En este sentido, sería muy importante que la Pontificia Universidad de México esté cada vez más en el corazón de los esfuerzos eclesiales para asegurar aquella mirada de universalidad sin la cual la razón, resignada a módulos parciales, renuncia a su más alta aspiración de búsqueda de la verdad.
La misión es vasta y llevarla adelante requiere múltiples caminos. Y, con más viva insistencia, los exhorto a conservar la comunión y la unidad entre ustedes. Esto es esencial hermanos, esto no está en el texto pero me sale ahora. Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios que después van a rezar juntos, a discernir juntos. Y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal. Comunión y unidad entre ustedes. La comunión es la forma vital de la Iglesia y la unidad de sus Pastores da prueba de su veracidad. México, y su vasta y multiforme Iglesia, tienen necesidad de Obispos servidores y custodios de la unidad edificada sobre la Palabra del Señor, alimentada con su Cuerpo y guiada por su Espíritu, que es el aliento vital de la Iglesia.
No se necesitan «príncipes», sino una comunidad de testigos del Señor. Cristo es la única luz; es el manantial de agua viva; de su respiro sale el Espíritu, que despliega las velas de la barca eclesial. En Cristo glorificado, que la gente de este pueblo ama honrar como Rey, enciendan juntos la luz, cólmense de su presencia que no se extingue; respiren a pleno pulmón el aire bueno de su Espíritu. Toca a ustedes sembrar a Cristo sobre el territorio, tener encendida su luz humilde que clarifica sin ofuscar, asegurar que en sus aguas se colme la sed de su gente; extender las velas para que sea el soplo del Espíritu quien las despliegue y no encalle la barca de la Iglesia en México.
Recuerden que la Esposa, la Esposa de cada uno de ustedes, la Esposa, la Madre Iglesia, sabe bien que el Pastor amado (cf. Ct 1,7) será encontrado sólo donde los pastos son herbosos y los riachuelos cristalinos. La Esposa desconfía de los compañeros del Esposo que, alguna vez por desidia o incapacidad, conducen la grey por lugares áridos y llenos de peñascos. ¡Ay de nosotros pastores, compañeros del Supremo Pastor, si dejamos vagar a su Esposa porque en la tienda que nos hicimos el Esposo no se encuentra!
Permítanme una última palabra para expresar el aprecio del Papa por todo cuanto están haciendo para afrontar el desafío de nuestra época representada en las migraciones. Son millones los hijos de la Iglesia que hoy viven en la diáspora o en tránsito, peregrinando hacia el norte en búsqueda de nuevas oportunidades. Muchos de ellos dejan atrás las propias raíces para aventurarse, aun en la clandestinidad que implica todo tipo de riesgos, en búsqueda de la «luz verde» que juzgan como su esperanza. Tantas familias se dividen; y no siempre la integración en la presunta «tierra prometida» es tan fácil como se piensa.
Hermanos, que sus corazones sean capaces de seguirlos y alcanzarlos más allá de las fronteras. Refuercen la comunión con sus hermanos del episcopado estadounidense, para que la presencia materna de la Iglesia mantenga viva las raíces de su fe, de la fe de ese pueblo, las razones de sus esperanzas y la fuerza de su caridad. Que no les suceda a ellos que, colgando sus cítaras, se enmudezcan sus alegrías, olvidándose de Jerusalén y convirtiéndose en «exilados de sí mismos» (Sal 136). Testimonien juntos que la Iglesia es custodia de una visión unitaria del hombre y no puede compartir que sea reducido a un mero «recurso» humano.
No será vana la premura de sus diócesis en el echar el poco bálsamo que tienen en los pies heridos de quien atraviesa sus territorios y de gastar por ellos el dinero duramente colectado;  Samaritano divino, al final, enriquecerá a quien no pasó indiferente ante Él cuando estaba caído sobre el camino (cf. Lc 10,25-37).
Queridos hermanos, el Papa está seguro de que México y su Iglesia llegarán a tiempo a la cita consigo mismos, con la historia, con Dios. Tal vez alguna piedra en el camino retrasa la marcha, y la fatiga del trayecto exigirá alguna parada, pero no será jamás bastante para hacer perder la meta. Porque, ¿puede llegar tarde quien tiene una Madre que lo espera? ¿Quien continuamente puede sentir resonar en el propio corazón «no estoy aquí, Yo, que soy tu Madre»? Gracias

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Jorge Enrique Mújica Pakistán Pan de vida Parábolas Patriarca de Constantinopla Pedofilia Pena de muerte Personaje del año Pinturas Polémica Prensa Profesía Provisional Rabino Radio Vaticana Reflexiòn Responsabilidad Salud San Esteban San Joaquín San Juan XXIII San Juan de Letrán San Lucas Santa Ana Santo Tomás Scalfari Secuestros Semana de Oración por la Unidad Servicio Penitenciario Shimon Peres Siervo de DIos Signo Sinodalidad Sorpresa Te Deum Tirana Todos los Santos Trabajador Tragedia Transparencia Trento Turín Uruguay Vatican Insider Verbo Vida contemplativa Vida eterna Virgen de Guadalupe Vocaciones Voluntad 2017 Abundancia Acción Adán Agentes Sanitarios Alejandría Anunciación del Señor Apostólica Aram I Ariccia Armas Ateísmo Avión Año Jubilar Año Litúrgico Beato Beato Pablo VI Bienes Boda Buena nueva Caballeros de Colón Camino Neocatecumenal Card. George Pell Card. José Policarpo Card. Leo Burke Card. O'Malley Card. Parolín Casa de Dios Casuística Catedral Celebración Cisma Clausura Comunicaciones Sociales Concilio Congregaciones Congregación para la Doctrina de la Fe Consejo para la economía Consuelo Cordero Cristo Rey Criticas Cáritas Cátedra de San Pedro Delincuencia Delincuente Dicasterios Dios es amor Discriminación Doctrina de la Fe Ecología humana Embrión Enrique Shaw Episcopado Error Escrituras Estado Eternidad Evo Morales Exaltación de la Santa Cruz Examen de conciencia Explotación Familia numerosa Familiaris Consortio Familias Favela Frutos Gaudium et Spes Gaza Giacomo Galeazzi Gianni Valente Globalización Gobernantes Gratitud Guerra mundial Gustavo Gutierrez Hermenéutica Himno Holanda Identidad Iglesias Ortodoxas orientales Imagen Indiferencia Indulgencias Infierno Inicio de Pontificado Intelectuales Internet Invitación Islamismo Jornada Mundial de la Juventud Joseph Ratzinger José Luis Restán Juan Bautista Montini Juan Pablo I Justificación Juzgar Karehin II Karol Wojtyla Leo Messi Leprosos Leyes Llamado Lobby Luteranos Magnificat Marcha por la vida Miércoles de Ceniza Mulieris Dignitatem Naturaleza Nazaret Nostalgia Nuestra Señora de Bonaria Nuestra Señora de la prontitud Oficina de Prensa Ordenación Sacerdotal Ordenación presbiteral Padre José Kentenich Paganismo Panamá Panteísmo Paris Pastoral Pastores Patria Patriarcado de Moscú Pelagianos Pentecostales Pequeños Permiso Persona Perú Piedad popular Politica Políticos Pontificio Consejo para los Laicos Prefecto Presbítero Presentación del Señor Pro vida Profesión Promoción Provida Pésame Pío XI Pío XII Quirógrafo Radio Rafael Navarro-Valls Ramadán Raúl Castro Rebaño Redención Relatio Final Religión Reliquias República Dominicana Reyes Magos Ricos Sala Clementina Salesianos San Andrés San Mateo Santa Santa Misa Santo Schoenstatt Seminarios Sencillez Simon Peres Solemnidad Tawadros Tecnología Templo Teoría de Género Traición Transfiguración Turin Una Ungido Valentía Verguenza Victoria Virgen Inmaculada Virgen de Lourdes Virgen de Pompeya Virgen del Rosario Virtud Visperas Vía Crucis irlanda viaje 24 horas para el Señor Aclaración Adulterio Afganistán Agresión Agustinos Albino Luciani Altar Alver Metalli Ambición Amia Amman América Amós Angel Gabriel Antiguo Testamento Antisemitismo Análisis Anécdotas Arrepentimiento Ascención Asia Bibi Asis Asociación Bíblica Italiana Astucia Audio Ayuda Año de la Vida consagrada Bangladesh Bautizados Beato Mons. Oscar Arnulfo Romero Beatos Luis y Celia Martín Bernabé Bernard Fellay Bienestar Biografía Broma Budistas Buen Samaritano Bula Bélgica Canción Canáa Capitalismo Caprichos Card. Claudio Hummes Card. Javier Lozano Barragán Card. Loris Capovilla Card. Oullet Card. Scola Card. Vinko Piljic Cardenal Lluís Martínez Sistach Cardenal Lorenzo Baldisseri Cardenal Péter Erdő Cardenal Ravasi Caritas in Veritate Carrerismo Catolicidad Causa de beatificación Celam Cena del Señor Cerdeña Chiara Lubich Civilización del amor Cizaña Clarisas Codicia Coliseo Compartir Compañía de Jesús Comunicación Comunidad Judía de Roma Concilio pan-ortodoxo Concordia Condolencias Conferencia de Prensa Confesor Congregación para el Clero Consejo Ecuménico de las Iglesias Continuidad Cooperativismo Corintios Corpus Domini Corrección Corriere della Sera Crucifijo Crucifijo de San Damián Cultura del encuentro Círculo de San Pedro Código Penal Código de Procedimiento Penal Dei Verbum Democracia Derecho Canónico Derechos de la mujer Desaparecidos Desempleo Dibujo Difamación Difuntos Dignitatis Humanae Dirigentes Divina Liturgia Docentes Día del trabajador Ecclesia Dei Edicto de Milán En VIVO Encarcelados Enfermero Enrique Cangas Escepticismo Escocia Espiritualidad Espías Estudiantes Eutanasia Exegetas Existencia Exorcismo Ezequiel FAO FIDELIS DISPENSATOR ET PRUDENS Falsos profetas Fundación Papal Futuro G20 Getsemaní Gobierno Génesis Hambrientos Heridas Honestidad Hostia ISIS Iglesia Doméstica Iglesias Orientales Imagen de Dios Inclusión India Indìgenas Inter Mirifica Investigación Itinerantes Japón Jesús Colina Jonás Jorge Milia Jornada Jornada Mundial de las Misiones Jornada Mundial por las vocaciones José María Zabala Judas Juez Juicio Junipero Serra Ladrón Laicidad Lavado de pies Lectio Divina Lefebvre Legalismo Legionarios de Cristo Leonardo Boff Ley Natural Logotipo Loreto Lot Lourdes Lucha Luján Lunes del Angel Luto Lágrimas Líbano Madre de Jesús Madre de los Dolores Madre de los discípulos Madre del Redentor Madres Madurez Malvinas Manuel Bru Marco Tosatti Marginación Marginados Maria Sedes Sapientae María Reina María Santísima Massimo Introvigne Matar Mate Medicina Mediocridad Menores Mensajeros Mercedes Fariña Ministerio Petrino Misericordiae vultus Misericordina Monaguillos Mons. Agostino Marchetto Monseñor Moral Motoqueros Mundial de Fútbol Murmuración Muros Museos Vaticanos Médicos Narcisismo Narcotráfico Ndrangheta Nestor Kirchner Nicaragua Nigeria Niño Novedad Noviazgo Novicios Nuestra Señora del Buen Ayre Nuestra Señora del Buen Consejo Nuncio Obreros Occidente Olimpìadas Ordinariato P. Fabián Báez P. Iraburu P. Jacques Hamel P. José Medina Padres de la Iglesia Pan Papamóvil Paráclito Patriarca Kirill Patriarca Mar Dinkha IV Patriarca Ortodoxo de Etiopía Patrona Patrono Pecado mortal Pensamiento Perseverancia Pesebre Piergiorgio Odifreddi Planeta Pontificado Pontificia Academia de Ciencias Pontificia Academia para la Vida Pontificia Comisión para la protección de menores Pontificio Consejo Justicia y Paz Pontificum Consilium pro Familia Porciúncula Predicador Premio Ratzinger Presbiterado Primera Comunión Pro Life Profanación Prosperidad Protección Pruebas Puerta Santa Puerta de la Misericordia Pureza Purificación Ratisbona Redentor Redes Sociales Reino Unido Relaciones religiosas Relatio Synodi Religiones Reunión Revelación Revolución Rolling Stone Rota Romana Ruanda Sacerdocio femenino Saduceos Sagrada Sal Salvador Samuel San Agustían San Ambrosio San Benito abad San Bernardo San Isidro San Marcos San Rafael San Valentín Sangre de Cristo Santa Juana de Arco Santa María Santiago Apóstol Santiago de Compostela Santiago del Estero Santo Nombre Secretaría Secularización Separación Sermones Sexualidad Shalom Shoah Signos de los tiempos Simeón Sucesión Apostólica Suspención Talentos Temor de Dios Teología del Pueblo Tergiversación Terremoto Tesoro Tibieza Tifón Time Tortura Trascendencia Tribulación Tráfico de seres humanos Tucumán Turismo Túnez Ultima Cena Unción de los enfermos Unitatis Redintegratio Venganza Verbo Encarnado Vida religiosa Virgen Dolorosa Virgen de Bonaria Virgen de Caacupé Vísperas anticristo descarte indigentes instrumentum laboris maligno Álvaro del Portillo Ávila Ébola 1974 2004 2005 21/9/53 4 ADN Abajamiento Abarzo Abbá Abdullah II Abogado Abolición Abune Matías Académicos Acción Social Aceite Acogida Acólitos Adolescentes Adopción Adultos Afligidos Agobiados Agosto Agravio Agua Agustinianum Agustinos recoletos Ahmed Al Tayyeb Akita Alberto Methol Ferré Alcalde Alegr Aleteia Alfredo Leuco Alianza Evangélica Mundial Alicia Barrios Alma de Cristo Almería Altruismo Alí Agca Amantes Amargura Amazonía Amenaza Andrea Riccardi Anencefalia Anestesia Angel de la guarda Angeles custodios Angustia Ankara Anonadamiento Antioquía Antonio Franco Antártida Apariencias Apertura Aprender a aprender Arca de la Alianza Ariel Ramirez Armenia Arrio Arte Arturo Paoli Ary Waldir Ramos Díaz Arz. Lorenzo Baldisseri Asamblea Ascenciój Ascética Asia Times Asistencia sanitaria Askenazí David Lau Asociaciones Médicas Católicas Asociación Ciencia y Vida Asociación Internacional de Derecho Penal Asociación Internacional de Exorcistas Astrofísica Astronomos Astronomía Ataques Atenágoras Atletas Audacia Aug San Suu Kyi Aula del Sínodo Auschwitz Australia Autonomía Autoridad Autoridad Financiera Avaricia Año Constantiniano Año Judicial Babilonia Bahía Blanca Banquete Barbería Barcelona Beata María Bolognesi Beato Giuseppe Puglisi Beato Juan Pablo II Beato Pier Giorgio Frassati Beato Rosmini Beato Toniolo Bebés Benedic Benedictinas Camaldulenses Beneficio Benjamín Netanyahu Benneux Benín Berbabé Berlín Bielorrusia Bienvenida Biodiversidad Bizentinos Blanqueo Blasfemia Bleacher Creatures Boko Haram Borges Boston Burundi Bérgamo Búsqueda C9 CEA CV I Caldeos Calentamiento Cambio climático Camerún Caminantes Camorra Campo Gallo Campus Fidei Candidatos Canoniza Capdevila Capellanes Capilla Sixtina Capitolio Caravana de la Paz Card. Achille Ambrogio Damiano Ratti Card. Angelo Bagnasco Card. Beniamino Stella Card. Caffarra Card. Cañizares Card. Christophe Schönborn Card. Cipriani Card. Dolan Card. Giovanni Battista Re Card. Jaime Ortega Card. Leonardo Sandri Card. Madariaga Card. Martini Card. Marx Card. Mazombwe Card. Norberto Rivera Card. Pacelli Card. Raymond Burke Card. Ricardo Ezzati Andrello Card. Rodriguez Madariaga Card. Rouco Varela Card. Sandoval Iñiguez Card. Santos Abril y Castelló Card. Sebastián Card. Sodano Card. Stanislaw Dziwisz Card. Tagle Card. Van Thuan Cardenal Dziwisz Cardenal Fernando Filoni Cardenal Grech Cardenal Robert Sarah Cardenal Sarah Caribe Carlos Luna Carmelitas Carne Carpa Misionera Carpintero Carta Apostólica Cartoneros Casa Casa Don de María Casa de Caridad Casa de Jesús Casa de María Casa del Divino Maestro Casamiento Castidad Cataluña Catamarca Catecúmenos Catequesis Jubilar Catholic Link Catholicós Catolicismo Católicos orientales Cavevi Cefas Celo apostólico Cementerio Centro Astalli Centro Televisivo Vaticano Ceremoniero Chad Charamsa Charles de Foucauld Chesterton Chiapas Chipre Chisme Christian Schaller Christifideles laici Ciclistas Ciudad Ciudadanos Claudia Peiró Clément Borioli Cobertura Colaborador Colecta más x menos Colegio Sacerdotal Argentino Colegiolidad Colegios Pontificios Colegios católicos Comisario Apostólico Comisión Nacional de Justicia y Paz Comisión Pontificia para la protección de los menores Comisión Teológica Internaiconal Comité Olímpico Comodidad Compendio Comprensión Comunicación Social Comunidad San Egidio Concurso Condenación Condenar Conferencia Internacional Confesar Conflictos Congo Congregacion para Institutos de Vida Consagrada Congregación de los Obispos Congregación para el Culto Divino Congregación para la Vida Consagrada Congregación para la educación católica Conin Conmemoración Conocimiento Consejo Mundial de Iglesias Consejo Pontificio para la Cultura Consejo de Economía Consejo parroquial Consejos Constantino Constanza Miriano Constitución Apostólica Construir Contaminación Contradicción Conventos Cooperativa Cordero de Dios Corderos Coreografía Coro Ortodoxo de Moscú Coronada de estrellas Coronilla de la Divina Misericordia Corredención Corán Cosmos Costa Rica Cotidianeidad Cova da Iría Creces Credibilidad Crimen Criminales Cristina Bergoglio Cristóforo Cruz del Jubileo Cuadro Cuerpo Cuerpo Místico Cumbre de las Américas Cumplimiento Curas villeros Curiosidad Częstochowa Cáliz Cáncer Cántico de las creaturas Código Civil DWIGHT LONGENECKER Daejeon Daniel Iglesias Grèzes David Cameron Davos Debilidad Decisión Decreto Decálogo Defensa Defensa de la vida Defensor Denuncia Depositum fidei Derecho a la vida Derechos de los Niños Desafíos pastorales Desapego Desarrollo Descanso Desigualdad Desinformación Desmentida Desnutrición Despenalización Detenidos Deus Caritas est Deuteronomio Devoción Devoción Mariana Dia del Alivio Diaconado Dibujos animados Dificultades Dignitas personae Discípula Dispensario Diversidad Dives in Misericordia Divinidad Diáconos Doctor de la Iglesia Doctrina Social de la Iglesia Doctrina jurídica Documental Documento de identidad Dogma Domingo Domingo de Resurrección Don Lorenzo Milani Don Stefano Donación Dormición de la Virgen Dr. Abel Albino Duchas Dureza EWTN Ecclesiam Suam Eclesiásticos Ecónomo Edad Eduardo Verástegui Educador Efeso Eficiencia Ejemplo El amor antes del mundo Elecciones Elegidos Elisabetta Piqué Elí Elías Embarazadas Embriones Emoticones Emérito Encarnizamiento terapéutico Encintas Encuentro Mundial de Movimientos Populares Entendimiento Entrega Enviado Epaña Episcopalianos Equidad Esclavas del Amor Misericordioso Escritores Escuchas Escudo Escuelas para el encuentro Escultura Esenios Esoterismo Esperanza de Jesús Estado islámico Estadísticas Estambul Esteban Pittaro Esterilidad Estigmas Estilo Estrella de la Evangelización Estrella del Mar Eva Evangelii Nuntiandi Exaltación Exegesis Exiliados FRANCISCO JAVIER ERRÁZURIZ OSSA Facebook Falsedad Fama Famili Federación Bíblica Católica Federación Luterana Mundial Federico Hernández Aguilar Felicitación Feligreses Fernando Vérgez Alzaga Fides Fieles Fiesta de la Misericordia Filiación Firmeza Fiscal Alberto Nisman Florencia Floribeth Mora Díaz Formadores Foro Eonómico Mundial Fortune Fr. Berislao Ostojic Fr. Jesús Sanz Montes Fracaso Franca Giansoldati Francesco Della Rovere Franqueza Franz-Peter Tebartz-van Elsten Fraternidad San Pío X Fray Carballo Fray José Narlaly Frontera Fuenteovejuna Fundación Centesimus Annus Fundación Orientale Lumen Fundación San Juan Pablo II Fundamentalismo Funeral G8 Gales Galilea Gaudete Gendarmes Genealogía Generación Geraldina Boni Geriátrico Ginecólogos Giovanni Traettino Gitanos Gobernatorado Gobiernos Goya Producciones Graffiti Grecia Greco-católicos Greco-melquitas Greenaccord Gregorio Pierre XX Ghabroyan Griegos Grutas Vaticanas Grávida Argentina Guardia Costera Gudtavo Cerati Guerrilla Guido Gusso Guillermo Marconi Guía Gólgota HIV Habladurías Haití Hebreos Hermana Hermandad San Pío X Hermandades Hermanito de Jesús Herodes Heráldica Hijo de María Himno por la Paz Hindúes Hipótesis Hitler Hogar Holghin Hollande Holocausto Honradez Hospital Bambino Gesú Hospital Italiano Hospital San Francisco Hospitalidad Humilde Sierva del Señor Humor Huracán Huéspedes Hábitat Héroes Iglesia Armenia Apostólica de Cilicia Iglesia Asiria de Oriente Iglesia Copta Ortodoxa Ignatius Aphrem II Il Giorno Il Messaggero Iluminación Imitación Imágenes Incoherencia Incomprensión Incredulidad Inculturación Independencia Indigenas Individualismo Indulgencia Jubilar Indulgencia Plenaria Infalibilidad Infanticidio Infidelidad Infobae Injusticia Inmaculada Madre Inocentes Inquietud Insistencia Instituto de Obras de Religión Instituto del Verbo Encarnado Institutos Seculares Inteligencia Intereses Interpretación Ir Irán Isaac Isernia Islas Malvinas Izquierda J. C. Gracía de Polavieja JMJ. Radio Jacob Jacob Badde Jaime Septién Jaques Maritain Jardín Jerarquía Jeremías Jerónimo Job Jornada Misionera Mundial Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación Jornada Mundial de la Alimentación Jornada por la Vida Josué José Antonio Méndez Juan Bosco Martín Algarra Juan Carlos Varela Rodríguez Juan Manuel de Prada Juan Mendicino Judaísmo Juegos Juez Eclesiástico Jugar Julio II Justin Welby Kailash Satyarthi Kerigma Kiko Arguello La Alameda La Cárcova La Nación Laicismo Laico Lamentos Laudato S' Laura Chinchilla Lavado Leandro Martins Lectura Lema Lenguaje Lesa humanidad Lesbos Letanías Ley de Dios Liberador Libia Lidia Liguria Linchamiento Linda Hogan Linosa Literatura Little Boy Lituania Llena de Gracia Lope de Vega Loppiano Louis y Zélie Martin Luis Abel Delgado Luis Pérez Bustamante Luis Rosales Lujuria Luna Lusaka Lázaro M Macabeos Machismo Madison Square Garden Madonna della Libera Madre Laura Montoya Madre María Guadalupe García Zabala Madre amada Madre de la Divina Providencia Madre de los creyentes Madre de toda la humanidad Madre del Evangelio Madre del Evangelio viviente Madre llena de esperanza Maestra Mafiosos Magia Magistrados Magos de Oriente Malala Yousazfai Malicia Maltrato Mama Antula Mamá Manfred Lutz Mansos Mar del Plata Marialis Cultus Marian Valley María Cristina de Saboya María Elena Bergoglio María Vallejo-Nágera Mas por menos Mediador Meeting Meriam Yahia Ibrahim Mes de María Metropolita Mexico Milàn Ministras de los Enfermos de San Camilo Minusválidos Miroslav Bulesic Mirtha Legrand Misa Criolla Misal Romano Miseria Misericordi Misionero. Testimonio Misioneros de la Misericordia Missio Mitis Iudex Dominus Iesus Mitis et Misericors Iesus Moda Modelo de caridad Modelo de la Iglesia Modernistas Monasterio Mons. Alfonso Delgado Mons. Alfred Xuereb Mons. Angelo De Donatis Mons. Antonio Marto Mons. Arancedo Mons. Baltasar Porras Cardozo Mons. Buenanueva Mons. Carlos Franzini Mons. Daniel Sturla Mons. Darío de Jesús Monsalve Mons. Enrique Angelelli Mons. Ernesto Giobando Mons. Estanislao Karlic Mons. Fouad Twal Mons. Guido Pozzo Mons. Gäenswein Mons. Juan José Omella Mons. León Kalenga Mons. Mario Iceta Mons. Munilla Mons. Nikola Eterovic Mons. Paolo Xie Ting-zhe Mons. Pedro Laxague Mons. Ricardo Ezzati Mons. Samuel Aquila Mons. Scarpellini Mons. Stanislaw Gadecki Mons. Viganó Mons. Víctor Fernández Mons. Vísctor Sanchez Espinosa Mons. Ñañez Monseñor Aguer Monseñor Aldo Giordano Monseñor Fernando Vérgez Alzaga Monseñor Francisco Gil Hellín Moratoria Mos. Georg Ratzinger Moscú Mosul Movimiento Apostólico Ciegos Movimiento Cristiano Liberación Movimiento Eucarístico Juvenil Movimiento por la Vida Mujer Eucarística Mujer de la memoria Muro de los lamentos Murumuraciones Museo del holocausto Mística Nacionalismo Nairobi Natalidad Natty Pretrosino Naufragio Nazis Necedad Neoliberalismo Neopentecostalismo Nerses Bedros XIX Nerón New Age New York Nicolás Nicolás Maduro Moros Nietos Niñas Niño Jesús Niños por nacer No creyentes No nacidos Noche de los cristales Nochebuena Nostra Aetate Notre Dame Novo millennio ineunte Noé Nuestra Señora de Chiquinquirá Nuestra Señora de Coromoto Nuestra Señora de Jerusalén Nuestra Señora de Kibeho Nuestra Señora de Knock Nuestra Señora de Lanka Nuestra Señora de Madhu Nuestra Señora de la Antigua Nuestra Señora de la caricia Nuestra Señora de la ternura Nueva Jerusalen Nuevo testamento Néstor Mora Núñez Nómadas Números Obendiencia Obispado Obispo auxiliar Obispos Holanda Objeción de conciencia Obra de María Obra de Nazaret Obras Obras buenas Obras de Misericordia Obsertario Romano Observancia Observatorio Oceanía Octava de Navidad Omar Abboud Ombar Abboud Omnipotencia Oprimidos Orar Orden Ecuestre del Santo Sepulcro Orden Sagrado Orden de la Santísima Trinidad Orden del Carmelo Descalzo Orfanato Oscar Oscar Schmidt Oscar Ustari Oseas Oslo Otranto P. Alessandro de Sanctis P. Andrés Taborda P. Antonio Grande P. Aristi P. Carlo Buzzi P. Enrique Pozzoli P. Fabián P. Gabriel Amorth P. Gleison P. Guillermo Morado P. Guillermo Ortiz P. Humberto Yañez P. Ismael Quiles P. Javier Klajner P. John Hunwicke P. José Granados P. José Hernández P. Juan Garcia Inza P. Julio Sáinz Torres P. Luis Espinal P. Luis Montes P. Marcelo Debenedectis P. Mariano Fazio P. Maurizio Patriciello P. Miguel d' Escoto P. Nicholas Gregoris P. Pedro Trevijano P. Peter Gumpel P. Raymond de Souza P. Renzo Zocca P. Umberto Yañez Pacem in terris Pacientes Pactos Lateranenses Padre Bruno Secondin Padre Mario Beverati Padre Pedro Arrupe Padre Pío Padre Victorino Ortego Paganos Paises Paises Bajos Palios Palito Ortega Pan vivo Pandillas Papas Papá Parresía Parusía Pasaporte Paseo Pastoral familiar Pastoral juvenil Pataxó Patraiarca Fouad Twal Patrona de América Pax Christi Pecado original Pecados capitales Pederastia Pedófilos Pensador Pepe Luque Peregrinación de las familias Pereza Perfección Persona humana Peter Seewald Peticiones Philomena Lee Piedra Piedras vivas Pio X Plegaria Eucarística Policía Politeísmo Pompeya Pontificia Academia Eclesiástica Pontificia Comisión Bíblica Pontificia Comisión para América Latina Pontificia Universidad Gregoriana Pontificias Obras Misioneras Pontificio Colegio Escocés Pontificio Consejo de Cultura Pontificio Insitituto Bíblico Pontífice PopeEmoji Porciuncula Portavoz Prato Preceptos Prelados Preocupaciones Presbiterianos Presbiterio Presunción Primado Primicia de los redimidos Primogénito Pro Petri Sede Profecías Profundidad Prostitución Protocolo Protomártires Proximidad Prudencia Prófugos Publicanos Publicidad Puebla Pueblos originarios Purgatorio Pérez Esquivel Pío IX Pío V Pío VII Qom Qui arcano Dei RAI ROACO Racionalismo Radio María Radio Virgen del Carmen Radipuglia Raquel Razón Realismo Rechazo Reconstitución Rectitud Rectores Redemptoris Mater Refugiado Refugio de los pecadores Reina Isabel Reina de Africa Reina de la Familia Reina de los Mártires Reina de los Santos Reina de los Ángeles Reina del Cielo Reina del Universo Reinserción Relativismo Remate Rencor Representantes Pontificios Reproducción Reputación Rescriptum Resentimiento Resignación Resistencia Respondo Resucitados Rev. Olav Fykse Tveit Revista Revolucionarios Rey Rey de Jordania Ricardo Martinelli Ricardo Romano Richard Burridge Rigidez Rigoristas Rivalidad Roberta Leonardi Roca Rocío Manzaneque Rodolfo Proietti Rodrigo de la Serna Romano Guardini Rugby Russell Crowe Rutina Sabios Sacerdotes villeros Sacralidad Sacrificio Eucarístico Sacrilegio Sacro Cuore Sagrado Salam Salmos Salomón Salta Salvador Aragonés Salvifici doloris Samuel Benedict Daswa San Agustín San Antonio de Padua San Camilo de Lelis San Carlos Borromeo San Casimiro San Celestino V San Cesáreo de Arlés San Expedito San Felipe Neri San Francisco Javier San Francisco de Laval San Francisco de Sales San Gabriel San Gregorio de Narek San Ireneo San Jenaro San Josafat San Josemaría San José de Anchieta San Juan Bosco San Juan Crisóstomo San Juan Diego San Juan Pablo San León Papa San Lorenzo San Luis Gonzaga San Luis Martin y Santa María Celia Guérin San Luis María Grignon de Montfort San Luis Orione San Roque Gonzáles de Santa Cruz San Vicente Grossi San bernardino de Siena Sangre Santa Fe Santa Iglesia Santa Inés Santa Isabel Santa María de la Encarnación Santa María de la Purísima Santa Mónica Santa Rita Santa Sabina Santiago de Chile Santificación Santo Padre Santo Padre Pìo Santo Tomás Moro Santuario Santísima Virgen de Gador Sara Sean UNO Sebastián Correa Sebastián Piñera Secretaría para la Comunicación Sectas Sede de la Sabiduría Seducción Segunda venida Selecciones Selfie Semana Social Semana de la Familia Sembrador Sensualidad Sensus Fidei Sensus fidelium Sentido del pecado Sergio Bergman Sermón de la montaña Servicio Sacerdotal Nocturno Servicio Sacerdotal de Urgencia Servidora Señal de la Cruz Señor del tiempo Seúl Shenouda III Sicilia Sida Siglo XX Siglo XXI Signatura Apostólica Signo de la Cruz Silla gestatoria Simplicidad Sinagoga Sindicatos Sirio-Ortodoxo Siro Malankar Sobornos Sobriedad Sobrino Sociedad Italiana de Cirugía Oncológica Sociología Sodoma Soldados Sollicitudo omnium ecclesiarum Soltera Soprtar Sor Isabel de María Inmaculada Sordomudos Stefano Fontana Stella Matutina Subdesarrollo Sudán Suecia Suicidio Summorum Pontificum Sumo Sacerdote Superficialidad Superiores Taizé Tango Tarragona Techo Telecomando Templo Valdense Teodoro II Teofanía Teología del cuerpo Tepeyac Teresa de Calcuta Terquedad Testamento Tewahedo The Economist The Newyorker Theotokos Tiempo Tierra Prometida Timothy Schmalz Tinieblas Tobit Toda Santa Madre de Dios Tolerancia Tornado Tota Pulchra Trabajo infantil Traidor Transformados Transgresión Trepadores UCA UNASUR UNITALSI Unifil Uniformidad Universal Vagabundo Vailankanni Vanagloria Varginha Vecinos Velar Vencedor Venerable Verona Veterano Veterocatólicos Vicario de Cristo Vida comunitaria Vida espiritual Vida por nacer Videntes Vidigal Vigilancia Vigilia de la Misericordia Vinicio Ceva Vino Violación Virgen Desatanudos Virgen de Copacabana Virgen de Coromoto Virgen de la Misericordia Virgen del Carmen Virgen el Carmen Virginidad Visitación Visitas Viudas Viudez Viviente Vivir Vjekoslav Bevanda Vladimir Ghika Voluntariado Vultum Dei Quaquere Víctor Manuel Fernández Víctor Saldaño Walter Brandmüller Walter Habiague Washington Web Willy Herteleer Wlodzimierz Redzioch World Jewish Congress Xi Jinping Yo soy Yoga Yosef Yitzhak YouCat Youhanna X Zacarías Zelotas Zen astor Bonus cardenal Paul Josef Cordes científicos he Times homi homonomio jornada mundial de las Comunicaciones Sociales santa Giuseppina Bakhita Ángela de Foligno Ángeles Árbol de Navidad Éfeso Ética Ícono Ícono de la Fe Óleo Última Cena Últimos tiempos